Alejandro De Lima Böhmer y la apuesta por un liderazgo político que vuelva a escuchar a la gente
Santiago de Cali, 18 de enero 2026.
Alejandro De Lima Böhmer y la apuesta por un liderazgo político que vuelva a escuchar a la gente
En medio de los pasillos de un mercado campesino, lejos de tarimas y discursos acartonados, el candidato al Senado por el Frente Amplio Unitario, Alejandro De Lima Böhmer, lanzó una frase que sintetiza el clima político del país: “Nos unimos o nos hundimos”. No fue un eslogan vacío. Fue una advertencia y, al mismo tiempo, una invitación a repensar el rumbo de Colombia desde abajo, desde los territorios donde la política suele llegar solo en época electoral.
La política vuelve al territorio
El recorrido por el mercado campesino Asopro-Orgánicos de Cali no fue un acto simbólico más. Entre frutas, hortalizas y productores que llevan décadas apostándole a la economía limpia y local, De Lima insistió en la urgencia de reconstruir el liderazgo político desde la cercanía real con las comunidades. Su discurso se aleja del optimismo artificial y se centra en una idea incómoda pero necesaria: Colombia no necesita más figuras, necesita representantes que entiendan cómo vive la gente común.
El voto como acto de responsabilidad, no de costumbre
Uno de los puntos más críticos de su mensaje apuntó al corazón del sistema político: el voto inconsciente. De Lima cuestionó abiertamente a un Congreso que, según señaló, acumula salarios altos mientras produce pocos proyectos relevantes para las regiones. En ese contexto, votar deja de ser un simple trámite democrático y se convierte en un acto ético. Elegir mal —o no elegir— también tiene consecuencias colectivas.
Cuando la confianza se construye con hechos
El respaldo recibido por parte de productores y asistentes al mercado no surgió de promesas recientes. Muchos recordaron su participación en la consolidación de mercados campesinos orgánicos que han funcionado por más de veinte años. Esa memoria social explica por qué su campaña encuentra eco: la política basada en resultados concretos genera una legitimidad que ningún afiche logra. Aquí, la cercanía no es discurso, es trayectoria.
Unidad o fragmentación: una decisión colectiva
En un país atravesado por la polarización y el desencanto institucional, el mensaje final no evade la complejidad: sin unidad, no hay salida posible. La campaña de De Lima Böhmer apuesta por una ciudadanía más consciente, menos resignada y dispuesta a exigir coherencia entre palabra y acción. No se trata solo de una elección en 2026, sino de definir si Colombia sigue administrando su crisis o se atreve, por fin, a transformarla desde lo común.




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