Tras una espera prolongada, arranca en la Comuna 5 la construcción de un centro de $13.700 millones. El objetivo: descentralizar la atención oncológica y frenar las barreras de acceso que cuestan vidas
Por: Paulina Arango M
Santiago de Cali, 20 de enero de 2026. El ruido de la maquinaria en la IPS La Rivera marca el inicio de una obra que la ciudad exigía desde hace años. Se trata de la construcción de la Clínica de la Mama, un proyecto financiado con recursos públicos que busca frenar una estadística dolorosa: la detección tardía del cáncer en los sectores populares. Más allá de los anuncios administrativos, la realidad es que miles de mujeres en Cali enfrentan a diario barreras burocráticas y distancias enormes para acceder a un examen digno. Con la edificación de estos 1.520 metros cuadrados, se empieza a saldar una deuda pendiente con la salud pública, llevando tecnología vital allí donde la falta de recursos suele dictar el pronóstico de la enfermedad.
Cronograma bajo la lupa: ¿Cuándo estará lista?
El calendario de ejecución es estricto y la ciudadanía debe ser garante de su cumplimiento. Después de completar las excavaciones y estudios técnicos, este 2026 será el año decisivo para la infraestructura: se levantará la estructura metálica, la mampostería se instalarán las redes internas. El plan establece que para 2027 la clínica deberá estar no solo construida, sino dotada con los equipos médicos necesarios. La exigencia es clara: entregar un centro operativo desde el primer día, evitando el mal habitual de las obras públicas que terminan siendo inauguradas como cascarones vacíos sin capacidad de atención real.
Fin al "paseo" de la paciente
El diseño funcional de la clínica responde a una lógica de eficiencia sanitaria: el tiempo es vida. Las usuarias encontrarán en un solo lugar 10 consultorios especializados (ginecología, psicología y mastología) junto a salas para mamografías, ecografías y biopsias. Esto busca eliminar la fragmentación del servicio, un problema crónico del sistema actual donde una mujer debe ir a un sitio para la orden, a otro para el examen y a otro para la lectura de resultados. El nuevo modelo promete un circuito de atención resolutivo y rápido, reduciendo la angustia de la espera que a menudo agrava los diagnósticos oncológicos.
Descentralización necesaria en el norte
La ubicación del proyecto en la Comuna 5 no es un detalle menor; responde a una urgencia demográfica. Esta zona, que articula a las comunas 2, 4, 6 y 7, concentra una gran población del régimen subsidiado que, hasta la fecha, dependía de traslados costosos hacia el sur o el oeste para recibir atención especializada. Al proyectar beneficios para más de 15.000 usuarias, la obra ataca directamente la inequidad geográfica de la ciudad. Facilitar el acceso físico es la primera medida preventiva real: si la tecnología de diagnóstico está cerca y el transporte es sencillo, la adherencia a los chequeos preventivos aumenta significativamente.
Vigilancia ciudadana: la obra es de todos
El inicio de esta construcción es un paso positivo, pero exige mantener una veeduría constante. En una ciudad fatigada de proyectos inconclusos, la Clínica de la Mama debe blindarse contra retrasos, sobrecostos o pausas injustificadas. Desde esta redacción, reconocemos la importancia de la inversión, pero mantenemos una postura vigilante: la salud no es una concesión administrativa, sino un derecho fundamental. Esta estructura debe terminarse a tiempo y con la calidad técnica prometida, pues cada día de retraso en su entrega no se mide en términos financieros, sino en diagnósticos tardíos que pudieron haberse evitado.




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