Tras la apertura de la Colombia BirdFair 2026, la ciudad consolida su posición como el epicentro de la biodiversidad y el turismo de naturaleza en Latinoamérica.
Por: Paulina Arango M | 13 de febrero de 2026
La apertura de la Colombia BirdFair 2026 no debe leerse simplemente como la inauguración de un evento especializado, sino como la consolidación de una identidad territorial que ha decidido apostar por la vida. En el Orquideorama, Santiago de Cali ha dado inicio a su duodécima edición, un hito que trasciende el avistamiento recreativo para posicionarse como una plataforma de diplomacia ambiental y conocimiento científico en el corazón de América Latina. Este encuentro, que ya es un referente en Sudamérica, demuestra que la conservación del patrimonio natural puede ser el motor de una narrativa urbana renovada, capaz de convocar a expertos y entusiastas bajo un mismo cielo de biodiversidad.
Un ecosistema de oportunidades: La democratización del saber ambiental
Lo que distingue a la actual feria es su decidida vocación de apertura y su impacto en la base social de la ciudad. Con una agenda que incluye 164 actividades, destaca el hecho de que el 70% de los eventos son gratuitos, permitiendo que el conocimiento sobre las aves no sea un privilegio de nicho, sino un bien público accesible en puntos estratégicos como el Puente Ortiz. Cali, reconocida como la ciudad con la mayor riqueza de especies de aves en el planeta, recibe en esta ocasión a visitantes de más de 24 países y de todos los departamentos de Colombia, transformando el espacio urbano en un laboratorio vivo donde la ciencia y la cultura convergen para fortalecer el sentido de pertenencia.
Hacia la cumbre de 2027: El reconocimiento de un liderazgo biológico
El anuncio más trascendental de esta jornada ha sido la designación oficial de Cali como sede de la Feria Mundial de Aves 2027, un logro derivado de un riguroso proceso de consenso internacional liderado por el Consejo Mundial de Ferias de Aves. Esta cita, programada del 30 de septiembre al 3 de octubre de 2027, no es un regalo fortuito, sino el reconocimiento a un compromiso institucional y comunitario sostenido durante más de una década. Ser la vitrina del mundo en 2027 implica que la ciudad no solo mostrará sus plumajes, sino su capacidad para articular desarrollo territorial y sostenibilidad en una red global de conservación que hoy ve en el Valle del Cauca un modelo a seguir.
Internacionalización y bienestar: La biodiversidad como eje económico
Desde la administración municipal, se ha planteado una visión donde la protección del medio ambiente es indisociable de la generación de prosperidad ciudadana. La estrategia de internacionalización de Cali busca que eventos de esta magnitud actúen como imanes de inversión y turismo responsable, dinamizando una cadena de valor que beneficia desde guías especializados hasta emprendimientos locales y servicios comerciales. Al integrar la biodiversidad como eje central del futuro urbano, se busca un equilibrio donde la protección de las aves se traduzca en bienestar social, demostrando que el capital natural es, en última instancia, el activo más valioso para la competitividad global de la región.
El Chocó Biogeográfico: El blindaje de un patrimonio estratégico
La relevancia de la BirdFair también radica en su papel como escudo protector de ecosistemas críticos. Cali es una puerta de entrada al Chocó biogeográfico, una de las zonas con mayor endemismo y fragilidad del mundo, cuya preservación requiere de políticas públicas ambientales robustas y educación continua. El fortalecimiento de la articulación internacional y el ecoturismo se presentan como estrategias concretas para defender estos territorios de las presiones degradantes. No se trata solo de observar aves, sino de comprender que su existencia es el indicador de salud de un patrimonio que la ciudad ha decidido custodiar con rigor técnico y voluntad política.
Doce años de persistencia: El valor del esfuerzo colectivo
El camino recorrido por la Colombia BirdFair durante sus 12 años de trayectoria es una lección de resiliencia y cooperación entre los sectores público, privado y la sociedad civil. Bajo la dirección de Carlos Mario Wagner, el evento ha logrado que la biodiversidad se convierta en una marca de identidad y un puente de cooperación internacional. Este proceso acumulativo es lo que otorga la madurez necesaria para asumir el reto de la Feria Mundial, evidenciando que los grandes hitos de ciudad no se improvisan, sino que se construyen mediante la articulación de expertos nacionales e internacionales que comparten una visión de futuro biodiverso.
El vuelo que nos corresponde proteger
Como sociedad, nos enfrentamos a un espejo donde la abundancia de nuestras aves nos interroga sobre nuestra capacidad de convivencia con el entorno. La designación de Cali como sede mundial en 2027 es un honor, pero, sobre todo, una responsabilidad ética de carácter urgente. No basta con ser la "Ciudad de las Aves" en los folletos turísticos; debemos serlo en la coherencia de nuestras acciones cotidianas y en la firmeza de nuestras políticas de conservación. Este es el momento de entender que cada especie que habita nuestro territorio es un eslabón de nuestra propia supervivencia. Que esta BirdFair sea el llamado a una conciencia colectiva que entienda que proteger el vuelo de otros es, en realidad, asegurar la viabilidad de nuestro propio horizonte. El mundo ya puso sus ojos en nosotros; ahora nos toca a nosotros estar a la altura de esa mirada.

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