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Corredores seguros entre Valle y Cauca: Un frente Común contra la fragmentación del miedo

La alianza bidepartamental busca asfixiar las economías ilícitas y blindar la frontera sur con inteligencia unificada y protección a la infancia.

Corredores Seguros entre Valle y Cauca: Un Frente Común contra la Fragmentación del Miedo
    FOTO: Comunicaciones Gobernación del Valle del Cauca 


Por: Paulina Arango M 26  de febrero de 2026

La seguridad en el suroccidente colombiano ha dejado de ser un asunto de jurisdicciones municipales para convertirse en un desafío de supervivencia regional. En un giro estratégico necesario, las administraciones de Valle y Cauca, junto a la Alcaldía de Cali, han decidido derribar las fronteras burocráticas para enfrentar un enemigo común que no distingue límites geográficos. La activación de corredores seguros y una bolsa de recompensas unificada no es solo un anuncio administrativo; es el reconocimiento de que el crimen organizado opera como un ecosistema interconectado que solo puede ser desmantelado mediante una articulación táctica sin precedentes.

Más allá de la vía Panamericana

El despliegue de los denominados Corredores Seguros Interdepartamentales marca un hito en la defensa del territorio. Esta estrategia no se limita al eje de la Panamericana, sino que se extiende a venas críticas como la conexión entre Puerto Tejada y Candelaria, y las rutas que enlazan al Cauca con Florida y Pradera. El enfoque es preventivo y quirúrgico: se busca cortar el flujo logístico de los grupos insurgentes que utilizan pasos informales, como el corredor desde El Naya hacia Jamundí, para oxigenar sus estructuras. Al saturar estos puntos con presencia institucional, se intenta recuperar el control de zonas que históricamente han servido de retaguardia para la criminalidad.

El poder de la recompensa unificada

Uno de los pilares más disruptivos de este acuerdo es la creación de un fondo común de recompensas. Hasta ahora, la persecución de cabecillas se veía limitada por la fragmentación de recursos; hoy, un delincuente que azota el norte del Cauca será buscado con el mismo vigor y presupuesto en el Valle. Como bien señala el gobernador Jorge Octavio Guzmán, esta "bolsa única" busca elevar el costo de la delincuencia y empoderar a la sociedad civil a través de la denuncia ciudadana. No se trata solo de dinero, sino de generar una red de inteligencia social que complemente la tecnología antidrones y el fortalecimiento técnico propuesto por Cali.

Ofensiva contra el reclutamiento infantil

En el corazón de esta estrategia late una preocupación humana y social urgente: el reclutamiento forzado de menores. La guerra en el suroccidente se está alimentando de la juventud de las zonas rurales, y la respuesta bidepartamental incluye ahora una ofensiva directa contra quienes arrebatan niños a sus familias para convertirlos en actores del conflicto. La meta es clara: asfixiar las economías ilícitas (minería ilegal y narcotráfico) que sirven de combustible para este ciclo de violencia, entendiendo que sin financiamiento, la capacidad de coacción de los grupos armados se debilita estructuralmente.

Corredores Seguros entre Valle y Cauca: Un Frente Común contra la Fragmentación del Miedo
       FOTO: Comunicaciones Gobernación del Valle del Cauca 

El binomio de la firmeza y la sensibilidad en el Valle

La seguridad en el suroccidente colombiano atraviesa un momento definitorio donde la política pública ha dejado de ser una fría hoja de ruta para adquirir un rostro de liderazgo decidido. Bajo la gestión de la gobernadora Dilian Francisca Toro, se evidencia una estrategia de "corazón grande y mano dura": un binomio que combina la sensibilidad social para proteger a los más vulnerables —especialmente a la niñez frente al reclutamiento— con la determinación inquebrantable de cerrar el paso a la criminalidad. Este esfuerzo regional cobra un valor heroico si se considera que el Valle del Cauca está asumiendo la vanguardia de su propia defensa con recursos limitados y un apoyo insuficiente del Gobierno Nacional. Ante el vacío o la lentitud de la respuesta central, el departamento ha decidido que su seguridad no puede ser moneda de cambio; aquí, la voluntad política se ha convertido en el escudo principal para devolverle la tranquilidad a una ciudadanía que no aguanta más asedio.


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