El Valle del Cauca blinda su liderazgo deportivo para asegurar un legado que trascienda los gobiernos de turno.

Valle Oro Puro: de un modelo deportivo a política de Estado
    
Foto: Comuncaciones Gobernación del Valle del Cauca 


Redaccción RMC Noticia

SANTIAGO DE CALI | 30 de abril de 2026

Lo que comenzó en 2016 como una apuesta audaz para rescatar el orgullo herido de una región, ha cumplido una década de vigencia ininterrumpida. El programa ‘Valle Oro Puro’, concebido bajo la primera administración de Dilian Francisca Toro, no solo le devolvió al departamento el trono del deporte nacional tras 23 años de sequía; hoy, al celebrar diez años de existencia, busca lo que pocos proyectos públicos logran en Colombia: la perpetuidad.

Ayer, en un acto cargado de simbolismo técnico y social, la gobernadora anunció el envío de un proyecto de Ordenanza a la Asamblea Departamental para convertir esta estrategia en Política Pública. El objetivo es claro: evitar que los vaivenes del calendario electoral desmantelen un sistema que hoy sostiene a miles de atletas y familias vallecaucanas.

El blindaje jurídico: ¿Por qué una política pública?

La historia administrativa de los departamentos en Colombia suele ser un cementerio de buenas ideas interrumpidas por el cambio de mando. Al elevar ‘Valle Oro Puro’ al rango de política pública, la actual administración pretende que los recursos y la estructura técnica queden blindados frente a la discrecionalidad del gobernante de turno.

Un enfoque de transformación social

Para la mandataria, el éxito no se mide únicamente en el brillo del metal obtenido en los Juegos Nacionales. "Invertir en este programa es mejorar la calidad de vida de familias enteras. Es la única forma de prevenir la violencia y el consumo de drogas", afirmó Toro. El análisis de fondo sugiere que el deporte es, en realidad, una herramienta de seguridad preventiva y productividad social.

Infraestructura y Futuro: El complejo 'Guerreros del Paraíso'

El anuncio de la conmemoración no llegó solo con documentos legales. La expansión del proyecto se materializa en la Nueva Unidad Deportiva del Oriente, denominada 'Guerreros del Paraíso'. Este complejo no es una obra de cemento aislada; se ubica estratégicamente en el oriente de Cali, una zona con profundas deudas sociales donde el talento deportivo suele germinar con fuerza pero sin apoyo. Con este compeljo se busca la masificación del deporte social y comunitario, formación de nuevas bases de atletas de alto rendimiento y finamente una vision de consolidación de la ruta hacia el tricampeonato en los Juegos Nacionales.

La voz de quienes habitan el podio

Para los protagonistas, la noticia es un bálsamo de certidumbre. Jackeline Rentería, medallista olímpica y pionera del programa en 2016, fue enfática en la magnitud del anuncio: "Muchos no entienden la dimensión de esto, pero la Ordenanza nos da la tranquilidad de que el programa continuará independientemente del político de turno".

En esa misma línea, Andrés Mosquera, referente del paratletismo, puso voz a la preocupación colectiva que reinaba en los pasillos de las villas deportivas: "Muchos nos preguntábamos qué iba a pasar cuando saliera la gobernadora. Hoy, la meta es apropiarnos del programa para que no caiga". El apoyo interdisciplinario —médicos, fisioterapeutas y psicólogos— mencionado por el atleta Carlos Yesid Flores, es el engranaje que los deportistas temen perder si el modelo queda a merced de la burocracia.

El deporte como derecho, no como favor

Convertir un programa exitoso en ley departamental es un acto de madurez institucional. El Valle del Cauca ha entendido que el deporte de alto rendimiento no es un lujo decorativo para la foto del podio, sino un ecosistema que genera identidad, salud pública y movilidad social.

La verdadera victoria de estos diez años no son las medallas que ya reposan en las vitrinas, sino la posibilidad de que el niño que hoy entrena en el oriente de Cali tenga la certeza de que su proceso no se detendrá por un cambio de bandera en la Gobernación. La reflexión que nos queda como sociedad es simple pero profunda: lo que funciona bien no debe ser propiedad de un caudillo, sino patrimonio de la gente.