Estados Unidos anuncia una operación militar y Colombia pide la intervención urgente de la ONU y la la OEA.
Redacción RMC
Santiago de Cali, enero 3 del 2026. La región amaneció sacudida por una serie de anuncios de alto impacto geopolítico tras un mensaje atribuido al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, difundido en su red Truth Social, en el que afirmó que fuerzas estadounidenses habrían ejecutado una operación a gran escala en Venezuela, culminando con la captura y traslado fuera del país del presidente Nicolás Maduro y su esposa. Aunque los detalles no han sido verificados de manera independiente, la declaración detonó una rápida reacción diplomática y de seguridad en varios países de América Latina, especialmente en Colombia.
Una versión desde Washington que reconfigura el escenario
Según el mensaje difundido por Trump, la operación se realizó “en colaboración con las fuerzas del orden estadounidenses” y estaría seguida por una conferencia de prensa en Mar-a-Lago. De confirmarse, se trataría de uno de los episodios más graves de intervención directa en la historia reciente del hemisferio, con implicaciones profundas para el derecho internacional, la soberanía estatal y la estabilidad regional. Hasta el momento, no se han presentado pruebas públicas que respalden la versión estadounidense, lo que ha incrementado la incertidumbre y la tensión diplomática.
STATEMENT FROM PRESIDENT DONALD J. TRUMP pic.twitter.com/nHDqtsqRFh
— Karoline Leavitt (@PressSec) January 3, 2026
Colombia eleva la alerta y acude a los organismos multilaterales
Desde Bogotá, el presidente Gustavo Petro solicitó convocar de inmediato al Consejo de Seguridad de la ONU, del cual Colombia es miembro no permanente, así como sesiones extraordinarias de la ONU y la OEA, con el objetivo de evaluar la legalidad internacional de una eventual agresión militar contra Venezuela. En mensajes publicados en X, Petro alertó sobre bombardeos en Caracas y subrayó la urgencia de una respuesta multilateral que priorice la verificación de los hechos y la protección de la población civil.
Seguridad fronteriza y prevención de un efecto dominó
De manera paralela, el Gobierno colombiano activó el Puesto de Mando Unificado en Cúcuta, reforzó el Plan Frontera y elevó las medidas de seguridad en las embajadas de Estados Unidos y Venezuela en Bogotá. El Ministerio de Defensa informó que todas las capacidades de la Fuerza Pública fueron alertadas para prevenir acciones de grupos armados ilegales, especialmente en una zona históricamente sensible al impacto de crisis binacionales y flujos migratorios masivos.
Reacciones de América Latina y actores globales
Las reacciones de los líderes regionales y potencias internacionales reflejan preocupación por la estabilidad hemisférica y el respeto a la soberanía. En Argentina, el presidente Javier Milei apoyó la operación, afirmando en X: “Liberty advances, ¡Viva la libertad, carajo!”, mientras que Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, condenó la acción: “Estos actos representan una grave afrenta a la soberanía de Venezuela y un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”. En México, la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum Pardo declaró en un comunicado oficial: “México condena y rechaza enérgicamente las acciones militares unilaterales llevadas a cabo por Estados Unidos, en clara violación del Artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas”. Por su parte, Chile, a través de Gabriel Boric, expresó: “Llamamos a buscar una solución pacífica a la grave crisis que afecta al país y a respetar el derecho internacional”. Fuera de la región, España, con Pedro Sánchez, instó a la desescalada y al cumplimiento del derecho internacional.
Las reacciones de los líderes regionales y potencias internacionales reflejan preocupación por la estabilidad hemisférica y el respeto a la soberanía. En Argentina, el presidente Javier Milei apoyó la operación, afirmando en X: “Liberty advances, ¡Viva la libertad, carajo!”, mientras que Luiz Inácio Lula da Silva, de Brasil, condenó la acción: “Estos actos representan una grave afrenta a la soberanía de Venezuela y un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional”. En México, la jefa de Gobierno Claudia Sheinbaum Pardo declaró en un comunicado oficial: “México condena y rechaza enérgicamente las acciones militares unilaterales llevadas a cabo por Estados Unidos, en clara violación del Artículo 2 de la Carta de las Naciones Unidas”. Por su parte, Chile, a través de Gabriel Boric, expresó: “Llamamos a buscar una solución pacífica a la grave crisis que afecta al país y a respetar el derecho internacional”. Fuera de la región, España, con Pedro Sánchez, instó a la desescalada y al cumplimiento del derecho internacional.
Entre la fuerza y el derecho, una región en la encrucijada
Más allá de cómo se confirmen los hechos, lo ocurrido introduce un nuevo elemento de inestabilidad que afecta la seguridad de toda la región. La posibilidad —real o anunciada— de intervenir en un país y remover a su liderazgo cambia el balance de poder en América Latina, debilita las salidas diplomáticas y modifica la forma en que los Estados miden los riesgos y las amenazas. En este escenario, la región corre el peligro de quedar atrapada en una lógica de seguridad impuesta desde fuera, donde el uso de la fuerza pesa más que el diálogo y las normas internacionales pierden valor. La respuesta regional no debería quedarse en lo inmediato, sino apuntar a proteger su capacidad de decisión, reforzar los espacios multilaterales y evitar que hechos excepcionales se conviertan en prácticas habituales. El desafío es claro: defender un equilibrio basado en reglas o aceptar una escalada permanente de tensiones.
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