Mientras los giros del Gobierno llegan tarde e incompletos, el Hospital Universitario del Valle resiste como el único refugio para los pacientes olvidados.
Redacción RMC Noticias
Santiago de Cali, 27 de febrero de 2026. En el tablero de ajedrez de la salud pública colombiana, el Hospital Universitario del Valle (HUV) es una pieza que se niega a caer. Mientras el Ministerio de Trabajo adelanta una inspección por el uso de agremiaciones sindicales, una realidad más profunda y silenciosa desangra a la institución: una cartera de 600.000 millones de pesos por servicios prestados que no terminan de retornar. El HUV hoy no solo lucha contra la enfermedad, sino contra un sistema administrativo que le exige eficiencia mientras le retiene el oxígeno financiero.
La trampa de la Ley 550 y el dilema de la contratación
La historia del HUV está marcada por la resiliencia. Desde 2016, el hospital se acogió a la Ley 550 para evitar su liquidación, una medida que, si bien salvó su existencia, le impuso restricciones severas para crear nuevos cargos en la planta de personal. Esta limitación legal es la que hoy lo obliga a recurrir a organizaciones sindicales para mantener su operatividad.
Inspección laboral en tiempos de crisis
"Las agremiaciones no son ilegales... se están utilizando porque no tenemos recursos para poder vincularlos a planta", advirtió la gobernadora Dilian Francisca Toro. El cuestionamiento del Ministerio de Trabajo llega en el momento más crítico, cuando el hospital es el único que mantiene sus puertas abiertas para los usuarios de la Nueva EPS y otras entidades intervenidas que han sido rechazadas por el sector privado. Esta inspección, lejos de solucionar el problema de fondo, amenaza con paralizar la contratación del talento humano necesario para la alta complejidad.
El "goteo" de la ADRES: Recursos que llegan tarde y a medias
La crisis se agrava por un flujo de caja que parece diseñado para el colapso. Aunque la Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud (Adres) realizó un giro el pasado 25 de febrero, la Secretaría de Salud departamental denunció que estos fondos debieron ejecutarse antes del 8 de febrero. No es solo un retraso cronológico; es una asfixia operativa.
La secretaria María Cristina Lesmes ha sido enfática: las instituciones de salud están acumulando casi 60 días de retraso para recibir recursos básicos. Lo que se ha girado es apenas una fracción incompleta de un mes de aseguramiento, dejando en el aire el reconocimiento total de las facturas. En un departamento donde la deuda con la red de salud asciende a los 6 billones de pesos, el giro directo actual se siente como una gota de agua en un incendio forestal.
Vocación de servicio frente a la insolvencia estatal
A pesar de que el Estado falla en la puntualidad de sus pagos, el personal del HUV —médicos, enfermeras y especialistas— continúa atendiendo bajo una sobrecarga asistencial sin precedentes. Es la paradoja de la salud en Colombia: se le exige al hospital público cumplir con estándares de "dignidad laboral" mientras el propio Gobierno Nacional, a través de las EPS intervenidas, es el principal moroso de sus salarios y suministros.
La defensa de la administración departamental es clara: no se puede prejuzgar una modalidad de contratación que es, en esencia, un mecanismo de supervivencia frente a la rigidez de la Ley 550 y la falta de presupuesto.
El hospital como derecho, no como botín burocrático
El Hospital Universitario del Valle es el último bastión de la salud para miles de ciudadanos que no tienen otra opción. No podemos permitir que el tecnicismo administrativo sea el arma que termine lo que la crisis financiera empezó. Defender al HUV es defender el derecho fundamental a la vida; es entender que la dignidad del trabajador de la salud comienza por el pago oportuno de las deudas que el mismo Estado ha contraído.
Como sociedad, debemos vigilar que la inspección del Ministerio no se convierta en una persecución política, sino en un camino hacia la formalización real, respaldada por recursos tangibles y no por promesas de giros que siempre llegan con un mes de retraso. La salud no espera, y el HUV, contra todo pronóstico, tampoco lo hace.
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