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el norte del Valle del Cauca se hunde en la tragedia

 La devastación en el norte del departamento exige respuesta urgente

el norte del Valle del Cauca se hunde en la tragedia
   Foto: Comunicaciones Gobernación del Valle del Cauca


Redacción RMC Noticias 

Santiago de Cali, 12 de agosto de 2026. Las primeras imágenes que llegan desde las cordilleras del norte del Valle del Cauca no solo muestran el impacto del sismo del pasado 10 de agosto, sino las fracturas profundas de un Estado que históricamente reacciona tarde. Al mediodía de este miércoles, las autoridades confirmaron un balance desolador: 127 personas fallecidas, 1.994 heridos, 3.290 viviendas completamente destruidas y 402 edificios colapsados o con daños severos. Detrás de estas frías cifras hay familias bajo los escombros y municipios enteros desconectados de la civilización.

La magnitud del desastre llevó a la Gobernación a declarar la calamidad pública, mientras el Secretario de Gestión del Riesgo, Francisco Tenorio, admitía desde el Puesto de Mando Unificado (PMU) que las afectaciones abarcan los 42 municipios del departamento, siendo el norte la zona de mayor impacto. Sin embargo, la brecha entre el discurso institucional y la realidad operativa sobre el terreno expone una verdad incómoda: la infraestructura de servicios públicos y la capacidad de respuesta urgente colapsaron a la par de las edificaciones.

Pérdidas de infraestructura y aislamiento prolongado

El epicentro de la crisis operacional no radica solo en las 18.881 viviendas averiadas o en las 70 instituciones de salud impactadas. El verdadero cuello de botella institucional es la pérdida de conectividad: 103 vías permanecen bloqueadas o agrietadas, y vastas zonas rurales del norte carecen de fluido eléctrico y señal telefónica a más de 48 horas de la sacudida.

“Las afectaciones son catastróficas... Vamos a centrar especialmente toda nuestra atención en los municipios del norte que han recibido todo el peso de este sismo, con el colapso estructural de viviendas, edificios e instituciones educativas”, señaló Francisco Tenorio, Secretario de Gestión del Riesgo del Valle.

El costo económico: Más allá de los escombros

A la emergencia humanitaria se le suma un golpe severo a la estructura productiva regional. El informe preliminar de la Secretaría de Desarrollo Económico contabiliza cerca de 700 unidades productivas afectadas con pérdidas directas que superan los $16.900 millones de pesos. Localidades con vocación agrícola y turística como Sevilla y Roldanillo reportan una parálisis comercial casi absoluta, mientras que en Cali el balance inicial de 100 establecimientos censados arroja pérdidas por $2.000 millones.

“El censo aún es muy prematuro; hay territorios a los que no hemos podido llegar por la dificultad en las comunicaciones, como El Águila, El Cairo y El Dovio, en los cuales hemos iniciado a pie con nuestros gestores”, afirmó Jerson Valencia, Secretario de Desarrollo Económico del departamento.

Indicador de ImpactoCifra Oficial Preliminar (12 de agosto de 2026)
Pérdidas humanas127 fallecidos / 1.994 heridos
Viviendas e infraestructura3.290 destruidas / 18.881 averiadas / 402 edificios colapsados
Red asistencial y vial70 centros de salud / 103 vías afectadas
Impacto empresarial690 unidades afect. / > $16.900 millones en pérdidas

Cuando la burocracia pesa más que la emergencia

Transparencia en la ejecución de la calamidad pública

La declaratoria de calamidad pública permite la flexibilización de la contratación y la agilización de giros presupuestales. No obstante, la experiencia histórica colombiana obliga a poner la lupa sobre la fiscalización de estos fondos. Cuando la urgencia apremia, los controles suelen flexibilizarse en exceso, abriendo la puerta a sobrecostos en kits de ayuda, improvisación en la entrega de subsidios de arrendamiento y retrasos injustificados en la reconstrucción de vías clave.

Las consecuencias de no actuar con celeridad

Si la articulación entre el Gobierno Nacional y las administraciones locales falla en las próximas horas, las consecuencias sociales rebasarán la cifra inicial de víctimas: Crisis sanitaria en hospitales de la red pública: Las 70 instalaciones de salud averiadas operan al límite, amenazando con un colapso en la atención de heridos graves. Quiebra masiva de micronegocios: Las pequeñas unidades productivas del norte vallecaucano no sobrevivirán a semanas de inactividad sin subsidios directos de capital de trabajo. Aislamiento prolongado de la ruralidad: Sin maquinaria pesada interviniendo de inmediato los 103 tramos viales afectados, el abastecimiento de alimentos en los cascos urbanos se verá resentido.

Una prueba de rigor para la gestión pública que no admite excusas

La tragedia que hoy enluta al Valle del Cauca no se resuelve con ruedas de prensa ni con promesas retóricas de reactivación. Los pobladores de El Águila, El Cairo, Roldanillo y Sevilla no necesitan balances parciales; requieren equipos de rescate con autonomía operativa, conectividad vial restablecida y garantías reales de que la reconstrucción no quedará relegada al olvido cuando los titulares de prensa cambien de tema. La respuesta del Estado frente a esta catástrofe no solo medirá la capacidad técnica de sus gobernantes, sino la dignidad con la que se trata a los damnificados en su hora más oscura.

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