La sexta edición del Festival Internacional de Cine Ambiental de Cali convierte la ciudad en un territorio de resistencia narrativa y conciencia climática
Del 3 al 11 de septiembre de 2025, Cali no solo exhibe películas: se convierte en un escenario vivo para la reflexión sobre el planeta. Con la sexta edición del Festival Internacional de Cine Ambiental de Cali (FINCALI), la ciudad vuelve a poner sobre la mesa un debate urgente: ¿cómo estamos habitando el mundo y qué relatos necesitamos para transformarlo? Bajo el lema #CosechandoHistorias, el festival ofrece una programación de impacto, con más de 70 producciones de 23 países, proyecciones en ocho sedes locales, espacios digitales y un enfoque profundamente territorial y social.
Un festival que siembra diálogo y cosecha conciencia
FINCALI 2025 no se presenta como una simple vitrina de cine ambiental; es un laboratorio de pensamiento y encuentro. Su curaduría articula obras que abordan temas como la defensa del territorio, la soberanía alimentaria, la crisis climática, el extractivismo y las resistencias indígenas. La apuesta no es solo estética, sino política y educativa. En un momento histórico en el que el sur global enfrenta con crudeza los efectos del cambio climático, Cali se posiciona como un nodo de pensamiento crítico desde el cine.
Una apertura con raíces amazónicas y voces silenciadas
La función inaugural, programada para el 4 de septiembre en la Cinemateca del Museo La Tertulia, propone un diálogo entre espiritualidad, territorio y memoria ancestral. Se abrirá con “El ají, espíritu de las mujeres del Territorio Indígena Pirá Paraná”, un cortometraje que honra el legado cultural de las mujeres amazónicas. Este momento será acompañado por un conversatorio impulsado por Entertainment Culture Pavilion y la Fundación GAIA Amazonas, con el objetivo de visibilizar las narrativas indígenas como herramientas de defensa territorial y no solo como recurso exótico para la pantalla.
“We Are Guardians”: resistencia indígena frente a la deforestación
Como plato fuerte de la jornada, se proyectará “We Are Guardians”, un documental que retrata la devastación de la Amazonía brasileña y la resistencia de los pueblos originarios. Codirigido por Chelsea Greene, Rob Grobman y Edivan Guajajara, y con producción ejecutiva de Leonardo DiCaprio, el filme narra las historias de Marçal Guajajara y Puyr Tembé, líderes indígenas que arriesgan la vida para proteger sus territorios. La presencia de Valdir, un talador ilegal que intenta sobrevivir en medio del colapso ambiental, aporta una lectura compleja, lejos del maniqueísmo habitual en estos relatos.
Programación diversa para públicos diversos
Más allá de sus proyecciones, FINCALI 2025 propone una agenda extensa de encuentros formativos, talleres, laboratorios de creación, exposiciones y diálogos comunitarios. Entre sus sedes se destacan el Museo La Tertulia, la Biblioteca Departamental, la Universidad del Valle y escenarios al aire libre en barrios populares, llevando el cine a públicos históricamente excluidos. Esta democratización del acceso cultural es uno de los sellos del festival y responde a una visión del arte como bien común, no como privilegio.
Entrada libre, inscripción previa: participación como principio
La función inaugural y muchas actividades del festival son de entrada libre con inscripción previa, promoviendo una participación amplia y consciente. El aforo limitado no es una barrera, sino una forma de garantizar un espacio seguro, participativo y cuidadoso con sus públicos. En tiempos donde los festivales tienden a cerrarse sobre sí mismos, FINCALI apuesta por una cultura de la proximidad, del encuentro intergeneracional y del diálogo intercultural.
el cine ambiental no es un género, es una urgencia narrativa
Desde esta redacción, reconocemos en FINCALI un ejercicio necesario y profundamente político: usar el cine no solo para contar, sino para resistir, para cuidar, para imaginar futuros sostenibles. En medio de la saturación de contenidos y la banalización del desastre ambiental, este festival invita a mirar distinto, a escuchar las voces que no suelen tener cámara, y a pensar el territorio como un cuerpo colectivo que también necesita memoria.
El cine ambiental no es moda. Es memoria, es denuncia, es posibilidad. Y FINCALI lo entiende. Esta sexta edición no solo proyecta historias, sino que proyecta preguntas que necesitamos hacernos como sociedad. ¿Estamos cuidando la vida? ¿Qué narrativas estamos cultivando? ¿Qué historias estamos dispuestos a cosechar?

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