Diplomacia regional frente a la ausencia de cofinanciación nacional
Imagen pantallazo videoRedacción RMC Noticias
Bogotá, D.C., noviembre 26 de 2025. El futuro del Tren de Cercanías del Valle parece depender menos de voluntades nacionales y más de la capacidad del departamento para construir alianzas externas. La negativa del Gobierno central a cumplir su compromiso de cofinanciación no detuvo a la Gobernación del Valle ni a la Alcaldía de Cali; por el contrario, abrió una ruta diplomática inesperada que revela tanto la fragilidad de los proyectos regionales como la determinación de los territorios para no dejarse paralizar. Con una mezcla de pragmatismo político y ambición regional, los mandatarios iniciaron una agenda internacional que pone sobre la mesa una pregunta clave: ¿hasta dónde pueden —y deben— llegar las regiones cuando el Estado no responde?
Una diplomacia construida desde la necesidad y la convicción
En un país donde los proyectos de infraestructura suelen depender de decisiones centralizadas, la reacción del Valle del Cauca resulta inusual y reveladora. La Gobernadora y el Alcalde de Cali asumieron una voz colectiva que interpela la pasividad institucional: la región no está dispuesta a frenar su desarrollo ferroviario por la falta de apoyo nacional. Esa determinación se vio reflejada en los primeros acercamientos con la Embajada de Estados Unidos, donde el embajador encargado, John McNamara, manifestó interés en explorar oportunidades para empresas estadounidenses dentro del proyecto. No es solo una visita diplomática; es una señal de que la región está activando su propia red de cooperación, incluso en terrenos que tradicionalmente han sido exclusivos de la política exterior del Estado.
La búsqueda de socios técnicos y financieros más allá del Gobierno central
La agenda diplomática del Valle se ha extendido hacia la banca multilateral y gobiernos aliados. Delegaciones de Corea del Sur, la Unión Europea y Estados Unidos han conocido de primera mano los aspectos técnicos del Tren de Cercanías, un proyecto que ya tiene asegurado el 30% de su financiación desde las administraciones de Valle, Cali y Jamundí. La apuesta de la Gobernadora Toro es clara: si el Gobierno nacional no cofinancia, habrá que construir un modelo híbrido de cooperación internacional. La posible participación del Banco Mundial y la IFC en la factibilidad de las fases 2 y 3 —tramos hacia Yumbo y Palmira— marca un punto de inflexión. No se trata solo de conseguir recursos, sino de blindar el proyecto con actores cuya presencia aumenta su credibilidad técnica y política.
Corea, Unión Europea y Alemania: aliados que ven potencial donde el país ve obstáculos
En medio de las conversaciones, tres actores internacionales dejaron mensajes contundentes. Desde Corea del Sur, el secretario de cooperación Hayoung Lee resaltó el “gran potencial” de colaboración, un gesto que confirma que el interés por la región no es superficial. La Unión Europea, representada por Alberto Menghini, ofreció revisar la factibilidad del Tren e incluso poner sobre la mesa alternativas políticas, tecnológicas y financieras desde su experiencia ferroviaria. Alemania, por su parte, recordó que la clave no es solo el dinero, sino la articulación entre financiación, industria y ejecución. Estos apoyos sugieren que, mientras en Colombia se dilata la decisión política, en el exterior el proyecto es percibido como viable, estratégico y alineado con agendas globales de movilidad sostenible.
Un proyecto que trasciende vías: identidad regional y derecho a la movilidad
Más allá del componente técnico, el Tren de Cercanías se ha convertido en un símbolo del derecho de la región a planear su futuro. El mensaje de la Gobernadora —“la capacidad de vuelo de los vallecaucanos no depende de voluntades ajenas”— evidencia un sentimiento compartido: la infraestructura no es solo una obra, es un acto de reconocimiento territorial. El Valle del Cauca insiste porque sabe que la movilidad regional determina la calidad de vida, el desarrollo económico y la integración social de millones de personas que hoy dependen de un sistema frágil y fragmentado. La negativa nacional no frenó el proyecto; la redirigió hacia un escenario más complejo, pero también más autónomo. En ese giro, el departamento está construyendo una narrativa propia: la de una región que se mueve incluso cuando la Nación no lo hace.
El desafío inmediato: convertir el apoyo internacional en acuerdos reales
La Gobernadora continuará su agenda en Bogotá buscando formalizar alianzas estratégicas que permitan consolidar el financiamiento del Tren de Cercanías. El reto ahora es transformar expresiones de interés en compromisos verificables. Las reuniones han dejado claro que la comunidad internacional ve con buenos ojos un proyecto ferroviario moderno para el Valle; sin embargo, la verdadera prueba será diseñar un esquema financiero que garantice estabilidad sin depender del vaivén político nacional. En un país donde la movilidad suele fragmentarse entre discursos y prioridades cambiantes, el Valle del Cauca está trazando una hoja de ruta distinta: una que entiende que las grandes obras no solo se construyen con recursos, sino con decisiones que se sostienen en el tiempo. Si logra cerrar estas alianzas, la región no solo salvará su Tren de Cercanías: se convertirá en un referente de cómo las regiones pueden pensar en grande incluso cuando el Estado piensa en pequeño.




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