Liberaciones, cifras y una responsabilidad que no puede delegarse
Cuando la naturaleza logra volver
Santiago de Cali, enero 14 del 2026. La escena no es frecuente, pero cada vez resulta más necesaria: animales silvestres que regresan a su entorno natural luego de haber sido víctimas del tráfico ilegal, la tenencia indebida o situaciones de riesgo. En enero de 2026, 42 animales silvestres fueron liberados en zona rural de Buenaventura, marcando el inicio de un nuevo ciclo de acciones ambientales en el Valle del Cauca y dejando un mensaje claro sobre la urgencia de proteger la biodiversidad.
Las cifras que hablan del problema
Durante 2025, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC) recibió 3.715 animales silvestres. De ese total, 1.548 lograron regresar a su hábitat natural tras completar procesos de recuperación, mientras 40 fueron reubicados en espacios que garantizan su bienestar. Estos datos revelan no solo un esfuerzo técnico sostenido, sino también la dimensión real del impacto humano sobre la fauna.
Foto: Prensa CVCLa primera liberación de 2026 en el Pacífico
La jornada realizada en el Pacífico colombiano permitió la liberación de 6 babillas, 18 tortugas y 18 boas constrictor, especies fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas. No se trató de un acto simbólico, sino del cierre de procesos clínicos y de adaptación que buscaron asegurar la supervivencia en libertad, una condición que no siempre se logra cuando los animales han pasado por cautiverio.
Foto: Prensa CVCEl trabajo que no se ve
Detrás de cada liberación hay meses de evaluación, tratamiento y seguimiento en el Centro de Atención y Valoración de Fauna Silvestre (CAV), ubicado en San Emigdio, Palmira. Veterinarios, biólogos, zootecnistas y profesionales ambientales trabajan bajo criterios científicos que priorizan la viabilidad ecológica de cada especie. No todos los animales pueden volver, y esa decisión técnica también hace parte de la conservación responsable.
Más conciencia ciudadana, pero el riesgo persiste
La autoridad ambiental reconoce un aumento en los reportes ciudadanos a través de canales como la APP Más Cerca y la línea 550, una señal de mayor conciencia social. Sin embargo, el volumen de animales atendidos demuestra que el tráfico y la tenencia ilegal siguen siendo prácticas arraigadas, especialmente en zonas urbanas y rurales donde la fauna aún se percibe como objeto y no como parte del ecosistema.
Liberar fauna también es una decisión ética
Cada animal que regresa a su hábitat representa una oportunidad de equilibrio ambiental, pero también expone una realidad incómoda: la fauna silvestre continúa siendo vulnerada por acciones humanas evitables. La conservación no comienza en los centros de atención, sino en la decisión cotidiana de no comprar, no capturar y no retener especies silvestres.
Foto: Prensa CVCLa biodiversidad no se defiende sola
Las liberaciones en el Valle del Cauca deben leerse como un llamado colectivo. La protección de la fauna silvestre no puede recaer únicamente en la institucionalidad ni depender de rescates posteriores. La verdadera conservación ocurre antes del daño, cuando la ciudadanía asume que la biodiversidad es un bien común y no un recurso disponible. El futuro ambiental del territorio se define hoy, en cada decisión que respete o rompa ese equilibrio.

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