Con una nueva mesa directiva, el Concejo asume el reto del control político sobre más de 150 obras y proyectos sociales que impactan a millones de caleños.
Agenda clara: obras, control y resultados
Bajo la presidencia de la concejala Daniela Plazas, el Concejo inicia su nuevo ciclo con una agenda definida que prioriza el seguimiento a más de 150 obras financiadas con recursos del plan Invertir para Crecer.
La magnitud de estos proyectos convierte al control político en un eje central del debate público, en un contexto donde la ciudadanía exige transparencia, cumplimiento de cronogramas y resultados que se traduzcan en mejoras reales para los territorios.
Foto: Alcaldia de CaliPluralidad política como señal de equilibrio institucional
La nueva mesa directiva, integrada por Andrés Escobar como primer vicepresidente y María del Carmen Londoño Sanna como segunda vicepresidenta, refleja la diversidad política del Concejo de Cali.
Desde esa pluralidad emergen posturas que insisten en que el control político debe evitar la concentración de los recursos públicos y atender carencias estructurales, entre ellas el acceso al mínimo vital de agua, una deuda persistente en distintos sectores de la ciudad.
Derechos humanos y memoria reciente en la agenda pública
En su discurso de posesión, Londoño Sanna recordó que su curul responde a un mandato ciudadano y evocó el estallido social de 2021, subrayando la necesidad de que Cali no repita escenarios de violencia y vulneración de derechos humanos.
También cuestionó prácticas administrativas que, desde su perspectiva, profundizan la desigualdad social, como la devolución de recursos millonarios o la falta de respaldo a proyectos de empleo, educación pública y atención a poblaciones vulnerables.
Foto: Alcaldia de CaliEl control político como responsabilidad histórica
Este nuevo periodo del Concejo de Cali exige decisiones firmes y coherentes con la realidad social de la ciudad. No se trata únicamente de legislar o debatir, sino de garantizar que cada peso invertido tenga un impacto verificable en la vida de los ciudadanos.
Cali atraviesa un momento que no admite complacencias ni silencios cómodos. El control político debe consolidarse como una herramienta efectiva de equidad, justicia social y transparencia. La reflexión queda abierta para todos los actores institucionales y políticos: honrar la confianza ciudadana implica pasar del discurso a los resultados.






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