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Petro y Trump en la Casa Blanca: ¿Un pacto de supervivencia o el choque de dos mundos?

Petro y Trump en la Casa Blanca: ¿Un pacto de supervivencia o el choque de dos mundos?
     ​​​Canciller de Colombia, Rosa Yolanda Villavicencio, en llamada con el secretario de Estado       de Estados Unidos, Marco Rubio.​ Foto : Cancilleria

Por: Paulina Arango M

Bogotá, 23 de enero de 2026.  El próximo 3 de febrero de 2026, la política exterior de Colombia vivirá su hora más crítica. Lo que antes se dirimía en intercambios punzantes a través de redes sociales, ahora se resolverá cara a cara en la casa casa blanca en Washington. El encuentro confirmado entre el presidente Gustavo Petro y el mandatario estadounidense Donald Trump no es solo una cita diplomática; es una partida de ajedrez donde el tablero está hecho de aranceles, hectáreas de coca y la estabilidad de la canasta básica de los colombianos. Tras la llamada "cordial y productiva" de este 23 de enero entre la canciller Rosa Yolanda Villavicencio y el secretario de Estado Marco Rubio, queda claro que Washington ha decidido recibir a Petro con todos los protocolos de un Jefe de Estado, un gesto que busca enfriar los ánimos antes de entrar en la verdadera zona de fricción.

El bolsillo contra la ideología: Lo que se juega el colombiano de a pie

Más allá de las fotos oficiales, la preocupación real de este encuentro se siente en los mercados. Firmas como Oxford Economics han sido tajantes: si la diplomacia falla, productos emblemáticos como el café, las flores y el banano podrían enfrentar aranceles de hasta el 50%. No estamos hablando de cifras abstractas; hablamos del sustento de miles de familias en el Eje Cafetero y la sabana de Bogotá. El 0,5% del PIB nacional depende exclusivamente de las flores que cruzan la frontera norte. Una mala cara en Washington podría significar, literalmente, que el dólar rompa la barrera de los $4,400 COP, encareciendo desde la tecnología hasta el pan. Para Petro, el reto no es ganar una discusión ideológica, sino proteger la billetera nacional.

Narcotráfico y el fantasma de la "descertificación"

Para Donald Trump, Colombia sigue siendo vista bajo el lente de la seguridad. Con cultivos ilícitos que superan las 260,000 hectáreas, el consultor Jorge Castro advierte que este punto nubla cualquier otro avance económico. Trump busca resultados cuantificables y no solo promesas de "paz total". El riesgo de una descertificación en la lucha contra las drogas es la gran sombra que planea sobre la Casa Blanca. Si Petro no logra presentar una estrategia que convenza al ala más dura de los republicanos, los fondos de cooperación y la confianza de los inversionistas extranjeros podrían evaporarse en un año donde la deuda pública ya roza el 63% del PIB.

La ficha del Tapón del Darién y el control migratorio

La agenda de seguridad no termina en la coca. La presión migratoria en el Tapón del Darién se ha convertido en la moneda de cambio preferida de la Casa Blanca. Se espera que Trump exija compromisos férreos para frenar el flujo de personas hacia el norte. Aquí es donde el pragmatismo de Petro será puesto a prueba: ¿Cómo equilibrar su discurso de derechos humanos con la necesidad de cooperar con un Washington que amenaza con deportaciones masivas? Colombia busca evitar restricciones severas a las visas B1/B2, pero el precio de esa estabilidad será, sin duda, un mayor control en sus fronteras sur y norte.

Nearshoring: La oportunidad dorada en medio de la crisis

A pesar de los nubarrones, hay una rendija de luz. En medio del conflicto comercial de EE. UU. con Asia, Colombia se presenta como el socio ideal para la relocalización de cadenas de suministro (Nearshoring). Nuestra ubicación geográfica es una ventaja que ningún otro país de la región ofrece con tal cercanía. Si el encuentro del 3 de febrero logra proyectar una imagen de "seguridad jurídica", podríamos ver una ola de inversión extranjera que revitalice la economía. Sin embargo, para que las empresas estadounidenses se muden a suelo colombiano, necesitan más que discursos: necesitan reglas claras que Petro deberá garantizar frente a un Trump que no perdona la incertidumbre.

¿Pragmatismo o aislamiento? La encrucijada del 2026

Este encuentro ocurre en un momento político sensible, con Colombia entrando en la recta final hacia las elecciones presidenciales. Analistas de J.P. Morgan sugieren que los inversores están "en modo espera", aguardando señales de disciplina fiscal. Una reunión exitosa le daría a Petro un respiro ante los mercados internacionales y la oposición interna; un fracaso, por el contrario, alimentaría la narrativa de un país aislado y a la deriva económica. La capacidad de ambos mandatarios para dejar de lado sus diferencias personales y enfocarse en los intereses mutuos será el verdadero termómetro del éxito.

La sombra de Venezuela y la seguridad regional

No se puede hablar de la relación Bogotá-Washington sin mencionar a Caracas. La estabilidad de América Latina será un punto álgido de la discusión. Mientras Petro ha intentado mediar en la crisis venezolana, Trump suele preferir la presión directa. El desafío para la diplomacia colombiana será convencer a la Casa Blanca de que su enfoque sigue siendo útil para los intereses estadounidenses. Si no hay una alineación mínima en este tema, la cooperación en otras áreas podría verse comprometida, dejando a Colombia en una posición vulnerable frente a los cambios de humor de la geopolítica regional.

El arte de tragar sapos por el bien del país

En el periodismo, solemos buscar vencedores y vencidos, pero en la diplomacia de alto nivel, el éxito suele ser un gris compartido. Petro y Trump son, quizás, los dos líderes más polarizantes de sus respectivos países, pero hoy el destino los obliga a entenderse. Nuestra postura es clara: Colombia no puede permitirse el lujo del orgullo ideológico cuando están en juego los empleos de millones y la estabilidad de su moneda. El pragmatismo no es rendición, es inteligencia. Invitamos a la ciudadanía a reflexionar: ¿Estamos dispuestos a que el país asuma el costo de un aislamiento diplomático en nombre de la coherencia política, o es momento de que nuestros líderes aprendan a "tragar sapos" para asegurar que el futuro económico no se nos escape de las manos?


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