Más de 50 colectivos se dan cita en Cali para reclamar su derecho inalienable a narrar su propia historia y exigir justicia racial desde los territorios.
Proceso comunitario
Por : Paulina Arango M
Santiago de Cali-21 de mayo del 2026. La historia de Colombia ha sido contada, durante décadas, desde el centro y por voces ajenas a la realidad de la periferia. Sin embargo, del 21 al 23 de mayo, la narrativa cambia de dueños y de acento. En el marco del Mes de la Afrocolombianidad, Cali se convierte en el epicentro del I Encuentro Nacional de Escuelas de Comunicación Afrocolombias: ILÉ ÉKÓ. Convocado por la Dirección de Audiovisuales, Cine y Medios Interactivos del Ministerio de las Culturas, este espacio está lejos de ser una convención técnica más; es un acto de reivindicación donde organizaciones, colectivos, medios y consejos de comunidades negras, raizales y palenqueras se reúnen para establecer que la comunicación propia es, ante todo, un derecho cultural y una herramienta indispensable para la justicia racial.
El territorio exige y cuenta su propia historia
El surgimiento de ILÉ ÉKÓ no es un esfuerzo improvisado al calor de una fecha conmemorativa. Detrás de este encuentro convergen los resultados de la estrategia 'Afrocolombias', un proceso estatal que durante un lustro ha tejido redes en diversos territorios y ha beneficiado a más de mil personas mediante el fortalecimiento de sus capacidades comunitarias y audiovisuales.
Durante estos tres días, más de 50 procesos de comunicación pondrán sobre la mesa las experiencias y los contenidos que han forjado a pulso en sus respectivas regiones. Este corpus de trabajo audiovisual no es mero entretenimiento, sino un mecanismo de defensa territorial. Como bien lo señala Maio Rivas Molina, líder de la estrategia: “Crear y fortalecer contenidos propios desde las comunidades afrocolombianas es también una apuesta por el derecho a narrarnos desde nuestras voces, memorias y formas diversas de habitar el territorio”.
Memoria, identidad y justicia racial en debate
La agenda del encuentro trasciende la exhibición de resultados y apunta a los cimientos del debate social. Los conversatorios programados abordarán temas críticos como la comunicación comunitaria, la identidad y la imperiosa necesidad de una justicia racial estructural. En este riguroso contexto analítico, se socializará el documento Cantao: ILÉ-ÈKÓ Comunicación Propia desde las Afrocolombias, una obra que compila de manera tangible las reflexiones y los aprendizajes empíricos construidos por las propias comunidades participantes.
La visión institucional frente a estos procesos parece estar comprendiendo la dimensión política del lenguaje. Jaime Conrado Juajibioy Cuaran, director encargado del área audiovisual del Ministerio, lo resume de manera categórica al afirmar que este encuentro "ratifica que la comunicación y la cultura son trenzados de resistencia y vida para los pueblos que encuentran en la palabra y en lo colectivo una fuerza para defender memorias, saberes y derechos".
La gran pantalla para las voces históricamente silenciadas
Las consecuencias de empoderar a los territorios con herramientas narrativas son contundentes: se democratiza el espectro audiovisual y se preserva la memoria viva sin la distorsión del intermediario. El momento cumbre que materializará este impacto tendrá lugar el viernes 22 de mayo a las 7:00 p.m. en el emblemático Museo La Tertulia de Cali.
Allí, a través de la Premier Afrocolombias, abierta al público general, se proyectarán las piezas documentales y creativas más destacadas de estas escuelas de comunicación. Un escenario tradicional del arte urbano y hegemónico abre sus puertas para que la Colombia profunda se proyecte a sí misma, en primera persona y en alta definición.
Quien sostiene la cámara y el micrófono, detenta el poder de definir la historia. Durante demasiado tiempo, las comunidades afrocolombianas, raizales y palenqueras fueron reducidas a objetos de estudio o protagonistas de un relato folclórico construido desde el prejuicio y el privilegio. ILÉ ÉKÓ no es solo un encuentro, es una declaración de independencia intelectual. Demuestra que la voz colectiva de los territorios está lista, articulada y dispuesta no solo a hablar, sino a exigir ser escuchada. Entender la comunicación como un acto de resistencia es el primer paso real para desmantelar la exclusión histórica de nuestro país. Las comunidades ya no piden permiso para narrarse; hoy, desde su dignidad y su talento, nos invitan a ver el país a través de sus propios ojos. Es momento de hacer silencio y prestar atención.


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