El despliegue de 200 efectivos en el oriente caleño busca arrebatarle el territorio al microtráfico y devolver la tranquilidad a los barrios.
El despliegue táctico: Más que una presencia simbólica
Lo que se vivió en barrios como Los Naranjos, Alirio Mora y Marroquín I y II no fue un patrullaje de rutina. Se trató de una operación coordinada que movilizó a más de 200 unidades de la Policía Metropolitana y el Ejército Nacional.
Un componente de élite en territorio crítico
La estrategia integró grupos especializados como el GOES, Unipol, la SIJÍN y el Gaula, apoyados por tecnología de drones y unidades caninas. El objetivo, según el mandatario, es claro: "asegurar sectores que sabemos que han sido golpeados por la criminalidad y el microtráfico". Esta acción se enmarca en un plan que, según Eder, no será efímero, sino que se mantendrá durante semanas para estabilizar el orden público.
Foto: Comunicaciones PoliciaEl balance de la ofensiva
La eficacia de estos operativos se mide en números, y el balance inicial arroja datos que invitan al análisis. Al cierre de la jornada, las autoridades reportaron 33 capturas por delitos que van desde el hurto hasta el porte ilegal de armas y el microtráfico.
No es una cifra menor si se considera el impacto preventivo: se incautaron cuatro armas de fuego y 50 armas blancas. El coronel Milton Melo, subcomandante de la Policía Metropolitana, enfatizó que retirar estas armas de las calles es vital, pues son los instrumentos con los que se "atraca y asesina" en las esquinas de Cali. Además, se registró la aprehensión de un menor de edad, un recordatorio doloroso de cómo la delincuencia sigue reclutando en las zonas más vulnerables.
Para los habitantes de la Comuna 14, la presencia de la bota militar y policial genera sentimientos encontrados. Michel Fernando Vallejo, vecino de Marroquín I, reconoce que aunque obras como el Bulevar de Oriente han ayudado, existen "foquitos" donde la delincuencia ha ido "cogiendo cancha". Por su parte, Floralba Cortés describe una sensación de tranquilidad necesaria para que los negocios locales puedan operar sin el yugo de la preocupación constante.
La corresponsabilidad en juego
Sin embargo, el éxito de la seguridad no depende únicamente de la fuerza. Robert Leonardo Caicedo, residente del sector, lanzó un llamado que resuena como una advertencia editorial: "La comunidad también tiene que poner de su parte. No quedarse callado cuando ve algo... una sociedad sin ley es una sociedad sin orden". La recuperación de la confianza institucional es, quizás, el reto más grande que enfrenta la administración de Eder en estos territorios.
La seguridad como proceso, no como evento
La ‘megatoma’ en la Comuna 14 es un mensaje político y operativo contundente. No obstante, la historia reciente de Cali nos ha enseñado que el crimen es camaleónico y suele regresar cuando las luces de las patrullas se apagan.
La apuesta por "esfuerzos sostenidos" que menciona el alcalde es la única garantía de que estas 33 capturas no sean simplemente un alivio temporal. La seguridad en el oriente caleño no se recupera solo con capturas, sino con la permanencia del Estado en todas sus formas. Como sociedad, debemos preguntarnos: ¿estamos dispuestos a acompañar este proceso con la denuncia y el civismo, o seguiremos esperando que el orden llegue únicamente por la fuerza? La respuesta definirá si Cali realmente está logrando "tejerse contra el terrorismo" y la delincuencia común.


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