Conozca el humedal que recuperó su brillo y hoy es hogar de más de 50 especies de aves y huertas comunitarias.
Dejó de ser el escenario de mitos y leyendas peligrosas para convertirse en un ejemplo de recuperación ambiental. Hoy, la comunidad y el Distrito apuestan por transformar este humedal en un ecoparque que atrae incluso a investigadores internacionales.
Durante décadas, mencionar a Charco Azul en el oriente de Cali era invocar historias de miedo. Entre relatos de apariciones y la realidad de ser un botadero de escombros, este humedal —el tercero más importante de la ciudad— parecía condenado al olvido. Sin embargo, el panorama en este 2026 es radicalmente distinto: el agua ha vuelto a brillar y las aves han desplazado a los residuos.
Una inversión que se nota en el barrio
No se trata solo de romanticismo ambiental; hay cifras detrás. En el último año, el Dagma destinó más de 800 millones de pesos para el mantenimiento de humedales públicos. Pero la verdadera clave de Charco Azul no está solo en el cheque de la Alcaldía, sino en el sentido de pertenencia de sus vecinos.
Lo que antes era un foco de inseguridad, hoy ofrece:
Biodiversidad visible: Avistamiento de 53 especies de aves.
Seguridad alimentaria: Huertas comunitarias donde se cosecha desde plátano hasta plantas medicinales.
Turismo científico: Visitas de académicos de más de 12 países (incluyendo Canadá e Inglaterra).
¿Por qué esto le importa al caleño promedio?
Muchos ciudadanos ven los humedales como "charcos con sapos", pero su función es vital para la supervivencia urbana. Charco Azul actúa como una esponja natural que evita inundaciones en las comunas del oriente y regula la temperatura en una zona históricamente afectada por el calor sofocante y el asfalto.
Además, la transformación de este espacio impacta directamente en la salud mental y la seguridad. Un terreno que antes era "tierra de nadie", hoy es un sendero por donde transitan familias y estudiantes.
Voces desde el territorio
La recuperación tiene nombre propio. Para Yurani Mosquera, huertera del sector, el cambio es palpable: "Antes esto era quema de basura; hoy tenemos soberanía alimentaria". Por su parte, Miryam Valencia, con 40 años viviendo en la zona, representa la resistencia de los "Guardianes del Humedal", quienes combaten a diario especies invasoras y mantienen el equilibrio del ecosistema.
Dato historico : Pocos recuerdan que en 1971, Charco Azul fue sede de canotaje en los Juegos Panamericanos. Recuperarlo es, en esencia, recuperar la dignidad histórica de Cali.
La sostenibilidad
Aunque los avances son notables, el desafío persiste. De los 61 humedales de Cali, la mayoría están en predios privados, lo que dificulta la intervención pública. El éxito de Charco Azul debe servir como modelo de gestión para que los demás "pulmones" de la ciudad no dependan solo de la voluntad política de turno, sino de una estructura comunitaria sólida.
La meta es clara: que Charco Azul deje de ser noticia por su recuperación y pase a serlo por su consolidación como Ecoparque, un destino obligado para propios y turistas en la capital biodiversa.
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