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Crisis en la ruta del Cacao por desbordamiento del río Lebrija: Consecuencias para el comercio en Santander.

El cierre de esta vía clave y las pérdidas en cultivos ponen en jaque la economía regional; conozca el plan de la UNGRD para mitigar el impacto.


El río no da tregua: Lebrija bajo el lodo y la urgencia de una gestión del riesgo real
    Foto: UNGRD

Por: Redacción- Nacional  | 9 de febrero de 2026

La reciente creciente súbita del río Lebrija no es solo una cifra de damnificados; es el recordatorio de una vulnerabilidad que corta caminos, enluta familias y frena la economía de Santander. Mientras las ayudas llegan, queda en el aire la pregunta: ¿estamos preparados para los golpes del clima

Una persona fallecida, 200 damnificados y el bloqueo de la vital Ruta del Cacao es el saldo que deja hasta ahora la furia del río Lebrija, especialmente en la vereda Vanegas. Lo que comenzó como un frente frío terminó en una emergencia que obligó al director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (UNGRD), Carlos Carrillo, a desplazarse al terreno para coordinar la llegada de maquinaria y subsidios.

La parálisis económica: Más allá del barro

Cuando el río se sale de su cauce, la economía local entra en cuidados intensivos. El impacto no se limita a las casas destruidas; hay un efecto dominó que afecta el bolsillo de toda la región:

  • El golpe al agro: En veredas como San Joaquín y La Cúpula, los campesinos no solo perdieron sus enseres, sino también sus cultivos y animales de granja. Para un pequeño productor, perder una cosecha o su ganado significa perder el sustento de todo un semestre.

  • Logística y desabastecimiento: El cierre de la Ruta del Cacao (vía Bucaramanga – Barrancabermeja) es un golpe al corazón del transporte de carga. Al estar bloqueada esta arteria, los camiones deben tomar rutas alternas más largas y costosas, lo que inevitablemente se traduce en un aumento de precios de los alimentos en las ciudades.

  • Costos de recuperación: El uso de "maquinaria amarilla" y la entrega de ayudas humanitarias representan una inversión millonaria de recursos públicos que, en un escenario ideal de prevención, podrían haberse destinado a obras de mitigación permanentes.

Voces desde el terreno: ¿Unidad o reacción?

El director Carrillo destacó el trabajo articulado, afirmando que se trabaja "sin descanso". Por su parte, el gobernador Juvenal Díaz aseguró la entrega de alimentos y kits de aseo, pero advirtió que la movilización total de la oferta institucional depende de que las vías terrestres sean habilitadas tras los 25 derrumbes reportados.

Sin embargo, para el ciudadano de a pie, la sensación es agridulce. Aunque la respuesta inmediata ha sido visible, queda el análisis crítico sobre la prevención. Las emergencias por frentes fríos son predecibles, pero la capacidad de nuestras cuencas para resistirlos parece estar siempre al límite.

Lo que viene para las familias

Para las familias afectadas, la normalidad está lejos. El plan de acción incluye:Subsidios de arrendamiento: Para evacuar a quienes viven en zonas de alto riesgo. Reapertura vial: Vital para que los productores locales no sigan perdiendo dinero por la imposibilidad de sacar sus productos al mercado.

La emergencia en Lebrija es un espejo de lo que ocurre en muchas regiones del país. La articulación entre Gobierno y territorio es fundamental, pero no puede ser solo una estrategia de "apagafuegos". Lebrija necesita soluciones de fondo en su infraestructura para que el río deje de ser una amenaza económica y vuelva a ser un aliado del desarrollo.


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