La Gobernación del Valle inicia la construcción del Polideportivo del Norte, una obra de $11.770 millones.
Por: Paulina Arango M | 16 de febrero de 2026
Buga, Valle del Cauca – Hay deudas que no se pagan con dinero, sino con espacios. En el norte de Guadalajara de Buga, donde el sol suele castigar con la misma fuerza que el abandono estatal, el aire hoy tiene un aroma distinto: el de la tierra removida. No es una remoción cualquiera; es el inicio de una estructura que pretende arrebatarle jóvenes a la violencia y devolvérselos al cronómetro y a la disciplina.
La administración departamental, bajo el liderazgo de la gobernadora Dilian Francisca Toro, ha puesto la primera piedra de lo que será el Polideportivo del Norte, un proyecto que no nació en un frío escritorio de Cali, sino en el fragor de los Conversatorios Ciudadanos, allí donde la gente grita sus necesidades antes de que se conviertan en resentimiento.
Un búnker contra la vulnerabilidad social
La cifra no es menor: $11.770 millones de pesos. Pero más allá del frío dato macroeconómico, la verdadera métrica reside en el impacto humano. Se estima que más de 12.000 ciudadanos dejarán de ver en los lotes baldíos un foco de inseguridad para encontrar un complejo deportivo de vanguardia.
El proyecto está diseñado para la alta competencia y la recreación familiar. Contará con:
Pista de BMX Freestyle: Diseñada bajo estándares reglamentarios para proyectar talentos internacionales.
Infraestructura integral: Graderías, sistemas de iluminación, plazoleta y quioscos.
Centro de combate y cancha de fútbol: Espacios polivalentes para disciplinas que hoy se entrenan de forma artesanal.
“Este será un sitio donde van a poder disfrutarlo con sus familias”, afirmó la gobernadora Toro. Sus palabras llevan un peso implícito: la obra es, en esencia, una estrategia de seguridad preventiva. Al emplear a 230 personas de manera directa e indirecta, la construcción ya empieza a oxigenar la economía local antes de que ruede el primer balón.
Voces desde el epicentro del cambio
Para quienes han visto cómo el consumo de drogas se filtra en las esquinas de los barrios populares, esta obra es un salvavidas. César Augusto Rodríguez, entrenador de Triatlón y Atletismo, no oculta la urgencia de la intervención: “Afortunados nosotros, porque este es un espacio de vulnerabilidad. Aquí hay muchos niños que vienen a hacer deporte y este proyecto le da un plus al barrio y a la comunidad que realmente lo necesitaba”.
La narrativa de la juventud también cambia. Eli Mariana Germán, una deportista de apenas 15 años, lo resume con la sencillez de quien solo busca un refugio: “Espero que este sea un lugar más seguro para poder entrenar”. En sus palabras se lee la fatiga de una generación que ha tenido que esquivar peligros para cumplir sus sueños atléticos.
¿Qué significa para el Valle?
La construcción del Polideportivo del Norte no es un hecho aislado. Se inserta en una política de infraestructura social que busca consolidar al Valle del Cauca como una potencia deportiva nacional. Sin embargo, el desafío no termina con la entrega de la obra. La sostenibilidad dependerá de los 17 instructores de los Semilleros Deportivos que ya operan en la zona y que ahora tendrán un "templo" donde ejercer su pedagogía.
| Dato Clave | Detalle del Proyecto |
| Inversión Total | $11.770.000.000 COP |
| Población Beneficiada | 12.000+ habitantes |
| Empleos Generados | 230 (Directos e Indirectos) |
| Componente Estrella | Pista BMX Freestyle Reglamentaria |
La voluntad escrita en cemento
Durante décadas, la política colombiana se ha caracterizado por el anuncio estruendoso y la ejecución silenciosa (o inexistente). Sin embargo, cuando la institucionalidad desciende a las barriadas para cumplir lo pactado en un conversatorio, se recupera algo más valioso que el espacio público: se recupera la confianza.
El Polideportivo del Norte en Buga no debe ser visto simplemente como una mezcla de hierro y cemento. Es un experimento social. Es la apuesta de que un joven con una bicicleta de BMX o un par de guantes de combate es un joven que no empuñará un arma. El tiempo dirá si la administración logra mantener este impulso, pero hoy, el norte de Buga tiene el derecho legítimo de volver a creer.

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