Un Compromiso con la Vida: Reconocimiento a la Conservación Comunitaria en la Cuenca del Guabas
Foto.: Portal el país CaliGuacari, febrero 2 del 2026. En un acto de justicia histórica con la montaña, la Gobernación del Valle del Cauca, en alianza estratégica con Corpocuencas y las administraciones de Ginebra y Guacarí, ha consolidado el esquema de Pagos por Servicios Ambientales (PSA) en la cuenca del río Guabas. Esta iniciativa no es solo un trámite administrativo, sino un pacto vital que busca retribuir económicamente a las comunidades rurales por su labor como guardianas silenciosas de la biodiversidad. Al blindar 82 hectáreas de bosque primario, el proyecto garantiza la sostenibilidad del agua para la región, transformando el respeto por el ecosistema en un motor de bienestar social y reconocimiento para quienes, durante generaciones, han protegido el nacimiento de la vida sin más recompensa que el flujo constante del río.
En un mundo donde la voz de la naturaleza a menudo es ahogada por el clamor del progreso desmedido, emerge en el Valle del Cauca una iniciativa que resuena con la sabiduría de la tierra y la persistencia de sus guardianes. La Gobernación del Valle ha puesto en marcha un esquema pionero de Pagos por Servicios Ambientales en la cuenca del río Guabas, un acto que trasciende la burocracia para abrazar la profunda conexión entre el ser humano y el entorno. Se trata de la conservación de 82 hectáreas de bosque vital, un pulmón verde que late gracias al compromiso inquebrantable de comunidades que, durante décadas, han librado una batalla silenciosa por la vida. Doce de estas hectáreas se ubican en Ginebra, y setenta, bajo la custodia departamental, un esfuerzo colectivo que marca un hito en la protección del recurso hídrico que alimenta a la región.
La trascendencia de esta iniciativa no radica solo en las cifras, sino en el reconocimiento a la labor de aquellos que han sido los verdaderos custodios de estas tierras. Robinson Rodríguez, habitante de la vereda La Cecilia, articula un sentimiento colectivo: “En la zona rural siempre hemos venido conservando, pero jamás habíamos sido de una u otra manera beneficiados o remunerados por conservar”. Sus palabras resuenan como un eco de justicia largamente esperada, un bálsamo para el esfuerzo no cuantificado. Este programa, gestionado con la visión de la Secretaría de Medio Ambiente del Valle, irrumpe como el primer esquema de su tipo en el sector, según el alcalde de Ginebra, Fernando Martínez Cardona. Es una declaración contundente: la conservación no es un acto aislado, sino un servicio invaluable que merece ser honrado.
Desde las alturas de la cuenca del Guabas, voces como la de Ómar Alirio Zamora, resuenan con la autoridad que solo la experiencia otorga. Él atestigua cómo “el cuidado del agua y el bosque ha sido determinante para mantener el equilibrio ambiental del territorio y para que el caudal del río Guabas, siempre se mantenga arriba.” Estas no son meras palabras; son el testimonio de una cosmovisión arraigada en la interdependencia, en la comprensión de que la salud del río es la salud de la comunidad. El convenio con Corpocuencas extiende sus brazos a los municipios de Ginebra y Guacarí, tejiendo una red de colaboración que finalmente reconoce a aquellos que, con sus manos y su espíritu, han protegido estas fuentes vitales sin esperar nada a cambio.
Este acto de reconocimiento es más que un incentivo económico; es una afirmación de la sabiduría local y una apuesta por el futuro. La Gobernación del Valle del Cauca, a través de esta estrategia, no solo reafirma su compromiso con la protección ambiental y la sostenibilidad hídrica, sino que eleva el valor del trabajo comunitario. Es una articulación inteligente entre conservación, desarrollo rural y el bienestar inherente de las comunidades del departamento. En un tiempo donde la crisis climática nos apremia, este modelo de retribución por servicios ambientales se erige como un faro de esperanza, un recordatorio de que las soluciones más profundas a menudo residen en el corazón de quienes mejor conocen y aman la tierra.
En última instancia, el esquema de Pagos por Servicios Ambientales en el río Guabas es una narrativa de rescate y reciprocidad. No se trata solo de dinero, sino de dignificar una labor, de escuchar las voces de quienes han sido los verdaderos custodios de nuestro patrimonio natural. Es un paso hacia un futuro donde la conservación sea un pilar de nuestra identidad colectiva, un recordatorio de que el agua, la vida misma, fluye gracias a la incansable dedicación de sus guardianes. El Valle del Cauca no solo conserva hectáreas de bosque; siembra conciencia, cultiva respeto y riega las semillas de un futuro más justo y sostenible para todos.




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