Petro propone transformar la energía en Cuba de petróleo a solar, instando a EE. UU. a levantar el bloqueo y ofreciendo recursos colombianos para paneles.
El sol sale casi todos los días sobre el Caribe, pero su luz parece no alcanzar a iluminar los laberintos de la diplomacia continental. En un giro que mezcla pragmatismo industrial con una retórica de cambio histórico, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, ha lanzado un desafío directo a la política exterior de Washington y al legado de su antecesor. El mandatario colombiano sostiene que la isla no solo requiere un alivio político, sino una transformación estructural: pasar de la dependencia del petróleo a la soberanía de la energía solar, una transición en la que Colombia pretende ser protagonista como proveedor de materias primas.
El fin de la era del petróleo y el peso de la historia
Para Petro, la crisis energética que atraviesa Cuba no es solo un problema de suministro, sino un síntoma de un modelo social que debe evolucionar. Según el jefe de Estado, "Cuba necesita hoy un cambio de energía del petróleo hacia el sol", bajo la premisa de que las transformaciones en las fuentes de energía inevitablemente moldean nuevas estructuras sociales. En su visión, "no hay que temer al fluir de la historia".
Esta propuesta no es meramente filosófica. Petro ha instado formalmente a los Estados Unidos a reiniciar el diálogo y a liderar, junto con la región, un programa masivo de energía solar en toda la isla. El argumento es simple pero potente: no existe delito en el transporte de petróleo, pero es preferible que el Caribe sea alimentado por el sol.
La oferta de Colombia: Sílice, cobre y paneles solares
La apuesta colombiana busca ir más allá del discurso. El presidente ha planteado que Latinoamérica tiene la capacidad técnica para fabricar los paneles solares necesarios, con Colombia aportando elementos críticos como arenas de sílice y cobre. "Nosotros producimos paneles para exportar si es necesario", afirmó, posicionando al país como un socio estratégico en esta transición energética regional.
La fractura diplomática: El fantasma de la era Duque
El trasfondo de esta propuesta es una denuncia frontal contra la política exterior del gobierno anterior. Petro asegura que el actual endurecimiento del bloqueo a Cuba se originó en una "falsedad" fabricada por la administración de Iván Duque. Según el mandatario, aquel gobierno desconoció deliberadamente que la isla prestó su territorio para los diálogos de paz en Colombia a petición expresa de la administración de Juan Manuel Santos.
Esta "deuda de gratitud" es un pilar en el argumento de Petro, quien agradece públicamente a Cuba y a Noruega por su papel en la búsqueda de la paz en el país. Para el actual gobierno, mantener a Cuba bajo sanciones por su rol en los procesos de paz es una injusticia histórica que debe ser corregida mediante el diálogo respetuoso.
El Caribe como prioridad: De Cuba a Haití
La estrategia de Petro no se detiene en La Habana. El mandatario ha subrayado que Haití debe ser también una prioridad para la política exterior colombiana, bajo el entendimiento de que en el Caribe solo hay "pueblos hermanos". El llamado es a sustituir las "cadenas" del bloqueo por una "más libertad", permitiendo que Cuba, a la que califica como una "joya en el Caribe", pueda aportar sus saberes y cultura a la humanidad.
La urgencia de un Caribe soberano
La propuesta de Gustavo Petro es, en esencia, un llamado a la coherencia regional. No se puede hablar de transición energética global mientras se mantienen anacronismos diplomáticos que asfixian a naciones enteras. La idea de canjear petróleo por sol no es solo una solución técnica a los apagones en Cuba; es una declaración de independencia frente a lógicas de la Guerra Fría que aún dictan la política en nuestro hemisferio.
Colombia tiene la oportunidad de liderar no solo con recursos naturales, sino con una diplomacia que reconozca la historia sin resentimientos. El respeto a la soberanía y el apoyo mutuo entre naciones "diferentes" es el único camino hacia una paz estable en el Caribe. Es hora de que la región deje de exportar conflictos y empiece a exportar soluciones.

0 Comentarios