1.500 voluntarios respaldarán el crecimiento de la Maratón de Cali y consolidan un modelo pionero en Colombia.
Comunicaciones Alcadía de CaliPor: Redacción RMC Noticias
Santiago de Cali, 24 de abril de 2026, Cali se prepara para una nueva prueba de fuego. En 2026, la ciudad no solo recibirá cerca de 20.000 corredores en su maratón oficial, sino que pondrá a prueba la solidez de un modelo que ha comenzado a marcar diferencia en el país: el voluntariado estructurado. La organización confirmó que 1.500 ciudadanos participarán en la operación del evento, superando los 1.100 del año anterior. El incremento no es menor. Responde a una ecuación clara: más atletas, mayor exigencia logística y una apuesta decidida por consolidar a Cali como referente nacional en la organización de eventos deportivos de gran escala.
Un modelo de voluntariado que marca tendencia
El crecimiento del voluntariado en la Maratón de Cali no es improvisado. Es el resultado de un proceso que, según sus coordinadores, ya empieza a ser observado por otras ciudades del país.
Pioneros en Colombia
Antonio Orejuela, coordinador general del voluntariado, lo resume sin rodeos: “Somos pioneros dentro de este modelo en Colombia. Otras ciudades ya están viendo la posibilidad de implementarlo por el éxito que ha tenido”.
La afirmación no es gratuita. En un país donde los grandes eventos deportivos suelen depender de operadores privados o estructuras institucionales rígidas, Cali ha optado por una fórmula híbrida: ciudadanos organizados, capacitados y articulados con el gobierno local.
Más estructura, mayor capacidad operativa
Para 2026, el esquema incluye no solo un aumento en el número de voluntarios, sino también una jerarquía más definida. Cerca de 70 líderes coordinarán áreas estratégicas, lo que permitirá una respuesta más eficiente en puntos críticos de la carrera. Este nivel de organización sugiere una transición: de evento exitoso a modelo replicable.
Convocatoria masiva y respaldo institucional
El músculo humano detrás de la maratón no surgió de manera espontánea. Fue convocado, filtrado y estructurado durante 45 días.
Diversidad y preparación
El proceso, difundido a través de canales digitales y redes sociales, logró atraer perfiles diversos. Un dato sobresale: el 40% de los voluntarios maneja un segundo idioma, una cifra clave en un evento que aspira a posicionarse en el circuito internacional.
A ello se suma la participación de profesionales, técnicos y tecnólogos, lo que refuerza la idea de un voluntariado cada vez más calificado.
Cali impulsa voluntariado para la Maratón 2026Apoyo político y visión de ciudad
Orejuela también destacó el respaldo institucional: “El proceso tuvo el apoyo de todas las secretarías y del alcalde Alejandro Eder, quien le está apostando a este proyecto de ciudad”.
Aquí aparece un elemento central: la maratón deja de ser un evento aislado y empieza a leerse como política pública urbana, con implicaciones en turismo, economía y reputación internacional.
Salud y seguridad: el eje estratégico
Uno de los puntos más sensibles en cualquier maratón es la atención médica. Cali ha decidido reforzarlo. 300 voluntarios en el componente médico. Con el respaldo de la Fundación Valle del Lili, 300 voluntarios estarán dedicados exclusivamente a la atención en salud. El equipo incluye médicos, enfermeros, paramédicos y fisioterapeutas, distribuidos a lo largo del recorrido.
La apuesta es clara: minimizar riesgos en una competencia donde el esfuerzo físico extremo puede derivar en emergencias.
Coordinación por kilómetros
Alexander Quintero, líder operativo, explica que habrá responsables por cada kilómetro, encargados de hidratación y asistencia directa. Esta segmentación mejora la eficiencia y reduce los tiempos de respuesta.
El papel invisible del ánimo
Pero hay un componente menos visible y, quizá, más determinante.
“Después del kilómetro 30 aparece el famoso muro. Ahí los voluntarios no solo entregan bebidas, también dan ánimo”, señala Quintero.
Ese detalle, aparentemente menor, define muchas veces el resultado de una carrera. Detrás de cada atleta que cruza la meta hay una red de apoyo que no aparece en los cronómetros.
Consecuencias y proyección para Cali
El crecimiento del voluntariado no es solo una cifra. Es un indicador de confianza ciudadana y de capacidad organizativa. Si el modelo se sostiene, Cali podría consolidarse como sede de referencia para eventos deportivos en América Latina.
Sin embargo, el reto será mantener la calidad en medio del crecimiento. A mayor escala, mayor riesgo de fallas. El éxito de 2026 dependerá de que la estructura responda con la misma precisión que promete.
Cali está construyendo algo más que una maratón. Está ensayando una forma de ciudad donde los ciudadanos no son espectadores, sino protagonistas de su propio relato colectivo. El voluntariado, en este contexto, deja de ser un gesto altruista para convertirse en una pieza estratégica de desarrollo urbano.
La pregunta de fondo no es si el modelo funciona —los números sugieren que sí—, sino si podrá sostenerse en el tiempo sin perder su esencia. Porque en una época donde la participación ciudadana suele diluirse, lo que está en juego aquí no es solo el éxito de una carrera, sino la posibilidad de demostrar que el compromiso colectivo todavía puede mover a una ciudad entera.



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