Golpe a las estructuras de 'Los Richis' y 'Los MD' en el Valle del Cauca.
BUGA, VALLE DEL CAUCA. Eran las primeras luces del 9 de abril de 2026 cuando el silencio de la "Ciudad Señora" se vio interrumpido por el estruendo de un despliegue sin precedentes. No fue un operativo azaroso; fue una coreografía de inteligencia coordinada entre la Gobernación, la Fuerza Pública y la Fiscalía. El balance es un mapa del crimen desmantelado: 80 capturas, 53 allanamientos y la asfixia de dos estructuras que, bajo distintas modalidades, le habían arrebatado la tranquilidad a los vallecaucanos.
La estafa del plástico: El fin de ‘Los Richis’
Detrás de una apariencia inofensiva se escondía una maquinaria de despojo. La banda conocida como 'Los Richis' no operaba con fusiles, sino con el engaño. Según reveló la gobernadora Dilian Francisca Toro, este grupo se especializaba en el perfilamiento de pensionados y adultos mayores en cajeros automáticos.
Con una habilidad técnica y una falta absoluta de escrúpulos, alias ‘Yesid’ y sus cómplices lograban el "cambiazo" de tarjetas. El hallazgo es escalofriante: 1.500 tarjetas bancarias en poder de apenas cuatro personas. Esta red no solo afectaba al Valle; sus tentáculos llegaban a Caldas, Boyacá y Cundinamarca, reportando ingresos ilícitos de hasta 80 millones de pesos mensuales. Es la radiografía de una delincuencia que muta y que encuentra en la vulnerabilidad de la vejez su mayor botín.
'Los MD' y el rastro de la sangre en Alto Bonito
Si 'Los Richis' vaciaban cuentas, 'Los MD' vaciaban hogares. Esta organización, dedicada al sicariato, está vinculada a por lo menos seis homicidios que sacudieron la memoria colectiva. Entre ellos, el oscuro episodio del 10 de agosto de 2025 en el sector de Alto Bonito, donde una madre, su hija y la pareja de esta fueron masacrados en su propia intimidad.
Nueve integrantes de esta banda fueron puestos tras las rejas, enfrentando cargos por concierto para delinquir agravado y homicidio. La captura de estos individuos no es solo una cifra estadística; es el esclarecimiento de una violencia que pretendía imponer un orden paralelo en Buga.
De la celda a la calle
El operativo desnudó una realidad sistémica: el crimen no termina en los muros de las cárceles. La intervención alcanzó centros penitenciarios en Girón, Valledupar, La Dorada e Ibagué.
Alias ‘Luis Cuevas’ y alias ‘Monacho’, señalados cabecillas de 'Los Magos', seguían dinamizando extorsiones y muertes desde sus celdas.
En los registros se hallaron celulares y libretas que funcionaban como libros contables del delito.
La General Sandra Rodríguez, comandante de la Policía Valle, fue enfática al señalar que estas 48 horas de intervención son apenas una parte de la ecuación. La otra, la más difícil de conseguir, es la confianza ciudadana: "Es vital que la ciudadanía denuncie; el silencio es el mejor aliado de la impunidad", sentenció la oficial.
La seguridad no es solo un despliegue
Los resultados en Buga, que se suman a las megatomas en Buenaventura, Palmira y Tuluá con más de 250 capturas totales, demuestran que la articulación institucional funciona cuando hay voluntad política. Sin embargo, el Estado no puede limitarse a ser un bombero que apaga incendios.
La desarticulación de bandas como 'Los MD' o 'Los Richis' deja vacíos de poder que, si no son llenados con inversión social y presencia permanente, serán ocupados por nuevos rostros del mismo horror. La seguridad es, en última instancia, un contrato social que exige que el ciudadano no tenga miedo de señalar al verdugo. Hoy Buga respira, pero la vigilancia debe ser el precio de su libertad.



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