Estrategias de prevención y manejo del fuego lideran la agenda regional
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Por : Redacción del RMC Noticias
Santiago de Cali, 9 de abril del 2026. En el ajedrez climático que hoy enfrenta Colombia, el Valle del Cauca ha decidido mover su primera ficha con una mezcla de rigor técnico y memoria ancestral. Mientras los termómetros del IDEAM comienzan a marcar una tendencia implacable, la Gobernación del Valle, en alianza con la FAO y la UNGRD, ha instalado una mesa de diálogo que no solo busca apagar incendios, sino encender una nueva política pública: el Manejo Intercultural del Fuego.
El Niño de 2026: Una amenaza que no admite improvisación
Los datos son fríos, aunque el clima no lo sea. El IDEAM ha advertido que este fenómeno de 'El Niño' llega con una intensidad superior a los registros históricos recientes. En el Valle del Cauca, la vulnerabilidad de la cuenca alta del río Cauca y las zonas de reserva forestal obligan a una coordinación que sobrepasa los despachos oficiales.
Francisco Javier Tenorio Lara, secretario de Gestión del Riesgo departamental, ha sido enfático: la articulación entre organismos de socorro y comunidades no es un ideal, es una urgencia de supervivencia. "Estamos integrando el conocimiento técnico con la reducción del riesgo en el territorio", señaló el funcionario, trazando una hoja de ruta que prioriza la prevención sobre la reacción.
Del saber ancestral a la política de Estado
El enfoque de este año rompe con la tradición reactiva. Ya no se trata únicamente de camiones cisterna y helicópteros con sistema Bambi Bucket; se trata de entender el fuego antes de que se convierta en desastre. Entender cómo las comunidades afro, indígenas y campesinas han manejado el fuego históricamente. Abordar las tensiones territoriales que suelen derivar en quemas descontroladas. Adaptar los instrumentos nacionales a la realidad de cada microclima vallecaucano.
"El país debe actualizar sus instrumentos y la política pública que haga un uso diferenciado de lo que es el fuego y lo que son los incendios forestales", afirma José Edwin Pinto Ladino, de la FAO Colombia.
La ciencia se sienta a la mesa con la tradición
La participación de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) eleva el debate a un nivel estratégico. Nelson Hernández Marulanda, profesional de la unidad, sostiene que la visión científica debe permearse de la sabiduría local para ser efectiva. El Valle del Cauca se convierte así en un laboratorio social donde el plan escolar y los planes comunitarios de gestión del riesgo son la primera línea de defensa.
Consecuencias de la inacción
De no consolidarse esta red de prevención, el departamento podría enfrentar pérdidas irreparables en su biodiversidad y una presión hídrica que afectaría no solo el consumo humano, sino la competitividad agrícola de la región. La articulación con las Juntas de Acción Comunal es, quizás, el eslabón más fuerte y a la vez más delicado de esta cadena.
La responsabilidad es un incendio que nos toca a todos
El Valle del Cauca está dando una lección de humildad institucional. Al reconocer que la tecnología y la ciencia no bastan sin el respaldo de quien habita la montaña, el departamento se prepara para lo peor esperando lo mejor. Sin embargo, no podemos llamarnos a engaño: ninguna estrategia estatal será suficiente si el ciudadano no asume que el cuidado del entorno es un mandato ético innegociable.
La llegada de El Niño no es solo un reporte meteorológico; es un examen a nuestra capacidad de cohesión social. La pregunta que queda en el aire, mientras el calor arrecia sobre la cordillera, es si seremos capaces de escuchar a la tierra antes de que el fuego nos obligue a lamentarla.


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