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Sismo de $30 billones: la prueba de fuego de De La Espriella

Entre las ruinas del terremoto y una caja fiscal en rojo, Colombia enfrenta la encrucijada económica y ética más severa de su historia reciente.
Sismo de $30 billones: la prueba de fuego de De La Espriella
    El Presidente Abelardo De La Espriella dijo que la reconstru​cción de la Patria es una labor de todos los colombianos, sin ningún distingo.


Por : Redacción de RMC noticias 

Barranquilla, 17 de agosto de 2026. El azar, ese jugador invisible que suele barajar las cartas del poder, decidió que los primeros días del gobierno de Abelardo de la Espriella no se inauguraran con el júbilo de la victoria ni con la pausada burocracia de los decretos iniciales. El pasado 10 de agosto, un devastador terremoto de magbitud 7.4 con epicentro en San José del Palmar sacudió las entrañas de Colombia, reconfigurando de un plumazo la agenda nacional y poniendo a prueba el temple de una administración recién instalada.

El balance preliminar reposa sobre el escritorio presidencial como una radiografía de la tragedia: 289 personas fallecidas, 4.187 heridos, 143 desaparecidos y una tercera parte del país sumida en el estado de emergencia. La sacudida telúrica no solo agrietó paredes y derribó puentes; expuso las costuras de un Estado cuyas finanzas ya operaban al límite.

La cartografía del dolor y las deudas históricas de la catástrofe

Detrás de las frías cifras oficiales se extiende un mapa de desolación que se ensaña con el occidente colombiano. En el departamento del Valle del Cauca, la furia del sismo dejó 163 víctimas mortales, 2.672 lesionados y 80 ciudadanos cuyos nombres aún se buscan entre toneladas de escombros. En Risaralda, la tragedia sumó 104 muertos, 565 heridos y 61 desaparecidos. En total, la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres ( UNGRD) reporta afectaciones en 450 municipios de 15 departamentos, con un saldo devastador de 26.945 viviendas totalmente destruidas y 127.557 gravemente averiadas.

Daños reportados en infraestructura y vivienda:
- Viviendas destruidas: 26.945
- Viviendas averiadas: 127.557
- Municipios afectados: 450 (en 15 departamentos)


Chocó ante el espejo del abandono estatal

Si bien la cuantía de los daños materiales en términos absolutos resulta más elevada en los centros urbanos e industriales de la región andina, el impacto en el departamento del Chocó constituye una herida profunda. En esta esquina del país, golpeada por décadas de olvido institucional, la pérdida proporcional de su precaria infraestructura es, con creces, la más severa de la República.

En este contexto, la propuesta del Ejecutivo de implementar un "Plan Marshall" de reconstrucción para el Chocó no representa únicamente un trámite presupuestal ni un paquete de obras públicas. Es, en esencia, un imperativo ético frente a una deuda social acumulada durante generaciones.

La encrucijada fiscal de la reconstrucción económica

Modelamientos preliminares estiman el costo total de la reconstrucción en 30 billones de pesos. La cifra equivale a un abismo financiero dividido en dos grandes frentes: $24,5 billones corresponden a pérdidas físicas directas en edificaciones y viviendas. $5,5 billones se requieren para restaurar infraestructura pública crítica, incluyendo red vial, hospitales y centros educativos.

Rubro de reconstrucciónMonto estimado (COP)
Pérdidas en edificaciones y vivienda$24,5 billones
Infraestructura pública esencial$5,5 billones
Costo Total Estimado$30,0 billones

Una caja fiscal en cuidados intensivos

¿Cómo financiar una reconstrucción de semejante magnitud cuando el margen de maniobra es casi nulo? El propio presidente De La Espriella ha reiterado que hereda un tesoro público ahogado por compromisos crediticios, donde un peso de cada tres recaudados en los últimos dos años debió destinarse exclusivamente a cubrir el servicio de la deuda pública.

Ante el desierto presupuestal, el Ministerio de Hacienda y Crédito Público reaccionó agilizando el desembolso del primer tramo de una línea de crédito contingente con el Banco Mundial  por 200 millones de dólares. Sin embargo, este flujo internacional cubre apenas una fracción mínima frente al incendio fiscal de los $30 billones. Por ello, la Casa de Nariño formalizó la declaratoria de Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica, un mecanismo constitucional expedido para reasignar partidas presupuestales y acelerar la contratación pública sin pasar por los dilatados trámites ordinarios.

El renacer del FOREC y la sombra de la corrupción

El armazón institucional de la respuesta gubernamental se concentrará en el denominado "Fondo Milagro", una estructura que toma como referencia el modelo del Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero ( FOREC), creado tras el sismo de Armenia en 1999. La apuesta técnica busca replicar la agilidad operativa y la concertación gremial de aquel precedente, al tiempo que intenta eludir las grietas de intermediación y clientelismo que con frecuencia asaltan los recursos de auxilio humanitario.

El "Plan Milagro" de Vivienda y las advertencias de la Casa de Nariño

Bajo la coordinación del Ministerio de Vivienda, liderado por Jaime Andrés Beltrán, la estrategia pretende articular esfuerzos entre constructoras, la banca privada, el sector asegurador y los gobiernos locales. No obstante, el presidente De La Espriella adoptó un tono beligerante frente a las dinámicas del mercado, exhortando a las firmas constructoras a ceder sus márgenes de utilidad en los proyectos prioritarios y pidiendo al sector financiero reducciones sustanciales en las tasas de interés para apalancar el programa "Vivienda Milagro".

Más allá de los llamamientos a la solidaridad privada, el mandatario fijó una postura tajante frente al riesgo de desvío de caudales públicos en medio de la conmoción nacional:

"No hay en mi gobierno tolerancia alguna con la corrupción. El que se atreva a tocar un peso de eso se las verá conmigo directamente. El que le meta la mano a la plata pública será castigado con severidad como corresponde. Les advierto: absténganse de hacerlo. No lo voy a permitir".

La advertencia presidencial busca disuadir a los cárteles de la contratación y a los especuladores que históricamente han medrado en las coyunturas de desastre.

El cemento no basta para levantar una nación

La reconstrucción de Colombia tras esta embestida de la naturaleza no se resolverá en los escritorios técnicos de la macroeconomía ni en la simple firma de cheques multilaterales. Levantar de nuevo los muros de 450 municipios es una obra mayor de ingeniería; sanar el alma desgarrada de un país que llora a sus muertos es un compromiso ético ineludible.

Hoy la nación atraviesa el duelo, pero se mantiene en pie. La verdadera medida de la gestión de Abelardo De La Espriella no se juzgará únicamente por el número de kilómetros pavimentados o los centros de salud reconstruidos. Se medirá por la rigurosidad e inflexibilidad con la que impida que el sufrimiento de miles de damnificados se convierta en la cantera de lucro para unos pocos, y por la determinación real de impedir que el Chocó quede, una vez más, sepultado bajo las promesas vacías del poder central. Una sociedad no demuestra su grandeza en la solidez de sus estructuras de concreto, sino en la firmeza moral con la que protege a sus ciudadanos en la hora más aciaga.


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