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Parque de Las Camelias II en Cali: El nuevo espacio de encuentro y reactivación económica

Cómo el presupuesto participativo en la Comuna 17 transforma el tejido social y la salud mental tras la emergencia sísmica. 

Parque de Las Camelias II en Cali: El nuevo espacio de encuentro y reactivación económica
      Cortesía- Comunicaciones Gobernación del Valle del Cauca

Por : Paulina Arango M 

Santiago de Cali-octubre 19 del 2026. En las ciudades contemporáneas, el espacio público suele medirse por la cantidad de metros cuadrados intervenidos o el volumen de inversión ejecutado. Sin embargo, su verdadero impacto reside en la capacidad de transformar la dinámica cotidiana de un territorio. En el barrio Las Camelias II, ubicado en la Comuna 17 de Santiago de Cali, la entrega de un nuevo escenario recreativo y cultural representa precisamente esa transición: la conversión de un área urbana en un punto de convergencia comunitaria orientado a restaurar el tejido social y fortalecer el bienestar integral de sus habitantes.

Este proyecto, gestado mediante el mecanismo de presupuesto participativo impulsado por la Gobernación del Valle del Cauca, cobra un matiz singular al responder de manera directa a la priorización ciudadana. En un entorno urbano denso, disponer de un lugar adecuado para la actividad física, la recreación y el aprendizaje no es un lujo decorativo; es una herramienta estratégica de salud pública y prevención social. La presencia de instructores y monitores asignados para orientar disciplinas como la aerorumba o el acondicionamiento físico demuestra que la sostenibilidad de estas obras no depende solo de la construcción física, sino del acompañamiento humano continuo.

Parque de Las Camelias II en Cali: El nuevo espacio de encuentro y reactivación económica
     Cortesía- Comunicaciones Gobernación del Valle del Cauca

No obstante, el valor estratégico de este nuevo hito barrial trasciende la práctica deportiva. En el contexto actual de la zona, impactada tras un reciente evento sísmico que dejó afectaciones estructurales en varios edificios del sector, el parque se ha erigido en una plataforma de reactivación económica local. La habilitación de espacios para ferias y exposiciones de emprendedores barriales ofrece una alternativa concreta para quienes vieron interrumpidos sus medios de subsistencia, demostrando que la infraestructura comunitaria puede actuar como un catalizador directo para la economía familiar.

Asimismo, existe una dimensión psicosocial insustituible que suele quedar al margen de los reportes oficiales. Tras situaciones de contingencia o desastre natural, el estrés colectivo y la incertidumbre impactan severamente la salud mental de las comunidades. Frente a esta realidad, el espacio público compartido se transforma en un refugio de catarsis colectiva, un lugar donde la conversación entre vecinos, el ejercicio al aire libre y la desconexión de las urgencias cotidianas contribuyen de forma decisiva a mitigar los efectos del trauma y a reconstruir la confianza del entorno.

Desde una perspectiva analítica, este tipo de intervenciones consolida un modelo de gestión pública participativa donde la ciudadanía deja de ser una espectadora pasiva para asumir un rol activo en la definición de sus prioridades. Al vincular la inclusión social, el deporte y la dinamización comercial en una sola estrategia, se demuestra que el desarrollo urbano adquiere legitimidad únicamente cuando nace de las necesidades expresadas por la propia comunidad y se orienta a elevar su calidad de vida de manera tangible.

 El desafío de habitar y sostener lo construido

Como comunidad y sociedad, debemos comprender que la entrega de una obra pública no es el punto de llegada, sino el punto de partida. Los ladrillos, las canchas y los pabellones comerciales cobran sentido únicamente cuando la ciudadanía los adopta, los cuida y los llena de vida cotidiana. La experiencia de Las Camelias II nos recuerda que la verdadera resiliencia barrial no se edifica solo con concreto, sino con solidaridad, organización colectiva y la convicción compartida de que los espacios comunes son el corazón palpitante de nuestra convivencia. El reto hacia el futuro radica en mantener encendida esa apropiación ciudadana, asegurando que cada parque recuperado sea, ante todo, un compromiso permanente con el bienestar común.

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