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Cali: El tablero de ajedrez donde se juega la paz del suroccidente

Ofensiva integral contra el crimen organizado y la inestabilidad del mando.

Cali: El tablero de ajedrez donde se juega la paz del Suroccidente
      Foto: Comunicaciones Alcaldía de Cali

Por: Redacción RMC   | 17 de febrero de 2026

El pasado 17 de febrero de 2026, la ciudad de Cali se convirtió, una vez más, en el epicentro de un debate que trasciende sus fronteras geográficas. Tras un Consejo de Seguridad Extraordinario, el alcalde Alejandro Eder y las autoridades del Valle del Cauca lanzaron un mensaje que es, a la vez, una hoja de ruta y un S.O.S. al Gobierno Nacional: Cali no es una isla, sino el termómetro de una guerra regional que no da tregua.

La estrategia, diseñada para combatir una violencia que se nutre de dinámicas interdepartamentales, busca frenar una racha de criminalidad que ha dejado cicatrices profundas en la capital del Valle. Sin embargo, el diagnóstico es claro: mientras el mando policial sea una "puerta giratoria", los esfuerzos locales seguirán chocando contra el muro de la discontinuidad.

Cali bajo el asedio regional

La seguridad de Cali está atada por un cordón umbilical de violencia a los departamentos vecinos, especialmente al Cauca. Esta realidad ha forzado la creación de un Consejo de Seguridad Bipartamental, una figura administrativa que reconoce que el delincuente que ordena un homicidio en el Distrito de Aguablanca suele estar resguardado en las montañas del departamento vecino.

Cali: El tablero de ajedrez donde se juega la paz del Suroccidente
     Foto: Comunicaciones Alcaldía de Cali

El 76% de los homicidios son retaliaciones

Los datos presentados no dejan lugar a la interpretación subjetiva. El 76% de los homicidios en Cali y el 80% en el Valle del Cauca son el resultado directo de enfrentamientos entre bandas criminales. No estamos ante una delincuencia común desorganizada, sino ante una estructura de movilidad criminal que utiliza a Cali como su principal centro de operaciones y lavado de rentas ilícitas.

Terrorismo y acciones de alto impacto

Recientemente, la coordinación institucional permitió frustrar dos intentos de ataques terroristas en la ciudad. Estos eventos, sumados a hallazgos macabros de desmembramientos, confirman que las estructuras criminales están empleando tácticas de terror para marcar control territorial. "La seguridad de Cali no puede entenderse de forma aislada", enfatizó el mandatario local, subrayando que la ciudad es el botín en una guerra por el control del Suroccidente colombiano.

Tres comandantes en seis meses

Uno de los puntos más críticos de la alocución de Eder fue el llamado directo al Gobierno Nacional sobre la estabilidad estratégica. La efectividad de cualquier plan de seguridad depende de la confianza y el conocimiento del terreno por parte de quienes lideran la fuerza pública.

El impacto de la rotación constante

Cali ha tenido tres comandantes de Policía en menos de seis meses. Esta rotación, lejos de oxigenar la institución, genera los siguientes efectos nocivos: Interrupción de procesos: Los planes de inteligencia a mediano plazo se ven truncados cada vez que llega un nuevo liderazgo que requiere un periodo de adaptación. Debilitamiento de resultados: Sin un mando estable, la persecución a las cabezas de las bandas criminales pierde el hilo conductor necesario para desarticularlas por completo.Falta de interlocución: La relación con la comunidad y el sector privado se fractura cuando los interlocutores cambian cada trimestre.

"La lucha contra el crimen organizado exige un compromiso de estabilidad. No podemos pretender resultados históricos con liderazgos transitorios", afirmó el alcalde Alejandro Eder.

Hacia una estrategia de blindaje regional

La respuesta institucional se encamina ahora hacia una ofensiva integral. El objetivo no es solo aumentar el número de efectivos en las calles, sino fortalecer la inteligencia para golpear las redes de financiamiento y logística que permiten a las bandas desplazarse entre departamentos.

El éxito del propuesto Consejo de Seguridad Bipartamental dependerá de la capacidad de los gobernadores y alcaldes para hablar un mismo lenguaje operativo, pero sobre todo, de que el Gobierno Nacional entienda que la seguridad de Cali es la seguridad de Colombia. Si Cali cae en el caos, el Suroccidente entero pierde su eje de estabilidad.

El valor de la permanencia

La seguridad no se construye con decretos de emergencia ni con operativos relámpago que se desvanecen cuando las cámaras se apagan. Se construye con continuidad, inteligencia y una voluntad política que entienda que el mando policial no es un cargo administrativo más, sino el timón de una ciudad que navega en aguas turbulentas.

Como sociedad, debemos exigir que la seguridad sea tratada como una política de Estado y no como una moneda de cambio burocrática. La estabilidad del mando no es un capricho del mandatario local; es una necesidad vital para que el ciudadano pueda caminar por sus calles sin el temor de ser un daño colateral en una guerra que no eligió. Es hora de que el Gobierno Nacional escuche: Cali necesita orden, pero sobre todo, necesita que quienes dan las órdenes permanezcan en su puesto el tiempo suficiente para cumplirlas.


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