Cómo el avistamiento de aves se transformó en el activo más rentable del Valle del Cauca.
Santiago de Cali, 16 de febrero de 2026. Las cifras no mienten y los hechos son tozudos. Al cierre de la Colombia BirdFair 2026, lo que queda no es solo el eco del trino de las aves en los Farallones, sino un balance financiero y estratégico que obliga a mirar con otros ojos la biodiversidad de nuestra región. Bajo el liderazgo de la administración del alcalde Alejandro Eder, la ciudad ha decidido apostar por la naturaleza no como un paisaje contemplativo, sino como un eje estructural de desarrollo económico e internacionalización.
El mercado de las alas: Más allá de la ciencia y el color
Durante cuatro días frenéticos, Cali dejó de ser solo la capital de la salsa para convertirse en el epicentro de un negocio verde que movilizó a cerca de 7,000 asistentes. Pero el dato relevante no es solo el volumen de personas, sino la calidad del gasto y la dinamización de la cadena de valor local.
Con más de 40 expositores —que incluyeron desde modestos emprendimientos locales hasta operadores turísticos de alto nivel— la feria logró lo que muchos planes de desarrollo intentan por años: fortalecer la economía de base y el turismo de naturaleza en un solo movimiento. El Orquideorama y el Puente Ortiz no fueron solo sedes; fueron mercados vivos donde se transó el futuro de la ciudad.
El impacto del visitante extranjero y nacional
El análisis detallado del componente especializado revela un fenómeno de exportación de servicios in situ. De los más de 730 inscritos en las charlas y salidas de campo, un 10% fueron extranjeros provenientes de 24 naciones, incluyendo potencias económicas como Alemania, Estados Unidos y Canadá. El 90% restante no fue menos importante: ciudadanos de 15 departamentos del país que viajaron a Cali, consumieron en sus hoteles y utilizaron su transporte.
La biodiversidad como política de Estado
Este éxito no es producto del azar. La secretaria de Turismo, María Fernanda Campuzano, lo dejó claro: "Nuestra biodiversidad es un eje estratégico que genera oportunidades y desarrollo". No se trata solo de avistar pájaros; se trata de una estrategia de bienestar para la gente.
El impacto se extendió más allá de las fronteras municipales. Se realizaron 50 salidas de avistamiento hacia 18 destinos distintos en el Valle del Cauca. Esta integración regional demuestra que el aviturismo tiene la capacidad de irrigar recursos hacia zonas rurales que antes estaban al margen del radar económico nacional.
Un reconocimiento global con aroma de futuro
La consecuencia más inmediata y contundente de este desempeño es el anuncio de que Cali será la sede de la Feria Mundial de Aves en 2027. Este es un espaldarazo internacional a una década de trabajo articulado. Además, la visibilidad obtenida en plataformas globales como Merlin Bird ID, del Cornell Lab of Ornithology, pone a la ciudad en el mapa digital de millones de usuarios en todo el mundo.
El vuelo que no debe detenerse
La Colombia BirdFair 2026 ha demostrado que la protección del medio ambiente y el crecimiento económico no son enemigos, sino socios estratégicos. Como sociedad, debemos reflexionar sobre la importancia de blindar estas iniciativas frente a los vaivenes políticos. Los datos confirman que el turismo de naturaleza es, hoy por hoy, una de las cartas más fuertes de Cali para proyectarse al mundo.
La apuesta está clara: la biodiversidad es nuestra mayor riqueza y, si se gestiona con rigor profesional, es también nuestra mejor inversión. El reto ahora es prepararnos para el 2027, porque, como bien reza el lema de esta administración, estratégicamente “Cali es donde debes estar”. Es hora de que todos, sector público y privado, entendamos que el futuro de nuestra economía tiene alas y ya ha emprendido el vuelo.

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