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Golpe al narcotráfico internacional: Colombia intercepta droga con destino a Asia y Centroamérica

El decomiso en el puerto de Buenaventura evidencia la presión de las mafias sobre las rutas marítimas hacia China y México.

Golpe al narcotráfico internacional: Colombia intercepta droga con destino a Asia y Centroamérica
    
Foto: Policía Nacional


Por: Redacción RMC -Nacional 12 de febrero de 2026

La incautación de 500 kilos de clorhidrato de cocaína en el puerto de Buenaventura vuelve a poner en el centro del debate el papel estratégico de Colombia en las rutas globales del narcotráfico. El cargamento, oculto en dos contenedores procedentes del puerto de Callao, en Perú, tenía como destino final mercados en China y México, según confirmó la Policía Nacional de Colombia. La operación, realizada con apoyo de autoridades portuarias y cooperación internacional, evitó que media tonelada de droga ingresara a circuitos criminales transcontinentales.

El Pacífico: corredor en disputa

Buenaventura no es un punto cualquiera en el mapa. Por su ubicación sobre el océano Pacífico, es uno de los principales nodos logísticos del país y puerta de salida de buena parte del comercio exterior colombiano. Esa misma condición lo convierte en objetivo de redes criminales que buscan infiltrar la cadena portuaria. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), Colombia continúa siendo el mayor productor mundial de cocaína, con más de 230.000 hectáreas cultivadas de coca reportadas en los últimos informes. La presión sobre los puertos, por tanto, es proporcional al volumen de producción.

Rutas que cruzan continentes

El hecho de que el cargamento proviniera de Perú y tuviera como destino Asia y Centroamérica confirma una tendencia creciente: la diversificación de mercados. Informes de Europol y la UNODC señalan que Asia oriental ha incrementado su demanda de cocaína en la última década, mientras México sigue siendo un eslabón clave como puente hacia Estados Unidos. Las organizaciones criminales operan bajo lógicas empresariales, utilizando puertos estratégicos y alianzas internacionales para maximizar ganancias y reducir riesgos.

Golpe financiero a economías ilegales

Desde la Policía se destacó que el decomiso no solo impide la circulación de droga, sino que afecta las finanzas de estructuras dedicadas al multicrimen. El valor de 500 kilos de cocaína puede multiplicarse exponencialmente en el mercado internacional, alcanzando cifras millonarias según estimaciones de agencias antidrogas. Ese flujo de dinero alimenta cadenas de corrupción, compra de armas y expansión territorial de grupos ilegales. En ese sentido, cada incautación representa también una disputa por el control de economías ilícitas que impactan comunidades vulnerables.

Blindaje del comercio legal

El general William Oswaldo Rincón Zambrano, director de la Policía, subrayó que la prioridad es proteger el comercio legal y blindar las fronteras. La reputación internacional de los puertos colombianos depende en gran medida de su capacidad para garantizar trazabilidad y seguridad en exportaciones e importaciones. El sector logístico, clave para el PIB nacional, enfrenta el desafío de reforzar controles sin frenar la competitividad. La cooperación internacional se convierte así en un componente esencial para evitar que el país sea utilizado como plataforma de tránsito.

Más allá del decomiso: el reto estructural

Sin embargo, el decomiso de un cargamento no resuelve el problema de fondo. La persistencia de cultivos ilícitos, la fragilidad institucional en algunos territorios y la demanda constante en mercados externos siguen alimentando el negocio. Expertos en política antidrogas coinciden en que la estrategia debe combinar interdicción, sustitución de cultivos y desarrollo rural sostenible, además de cooperación judicial internacional. La cadena es global; la respuesta también debe serlo.

Una victoria necesaria, pero insuficiente

Como sociedad, debemos reconocer el valor operativo de estas incautaciones, pero también asumir que el narcotráfico es un fenómeno estructural que supera los titulares de un día. Cada contenedor interceptado es un avance, sí, pero la pregunta sigue siendo cuánto lograremos transformar si la economía ilegal continúa encontrando terreno fértil en la desigualdad y la exclusión. La reflexión es ineludible: ¿seguiremos reaccionando cargamento por cargamento o avanzaremos hacia una política integral que desmonte, de raíz, la rentabilidad del negocio ilícito? La respuesta definirá no solo la seguridad, sino el futuro económico y social del país.

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