El candidato al Senado Alejandro De Lima Böhmer plantea una cruzada contra la corrupción y una nueva Ley de Emprendimiento para rescatar a las Pymes.
Foto: Comunicaciones
Cali- Valle del Cauca. 7 de marzo-2026. A pocos horas de las elecciones legislativas del 8 de marzo, el candidato al Senado Alejandro De Lima Böhmer, del Frente Amplio Unitario, ha decidido instalar su campaña sobre una promesa que en Colombia suele despertar tanto esperanza como escepticismo: romper el ciclo de corrupción que, según él, ha degradado al Congreso de la República.
La propuesta se presenta en un momento donde la confianza ciudadana en las instituciones políticas atraviesa uno de sus puntos más frágiles. Desde recorridos recientes en Cali, el aspirante ha insistido en que la renovación del Senado no puede limitarse a un cambio de nombres, sino a una transformación del comportamiento político y de la manera en que se legisla sobre la economía real del país.
Su discurso se articula alrededor de dos ejes: una cruzada contra lo que denomina “el bandidaje político” y una Ley de Emprendimiento orientada a rescatar a las pequeñas y medianas empresas, un sector que sostiene buena parte del empleo en Colombia.
La promesa de enfrentar la corrupción en el Senado
“Partirle el espinazo” al clientelismo político
En su narrativa política, De Lima utiliza un lenguaje frontal que busca conectar con la frustración de muchos votantes frente al sistema político.
“Los buenos congresistas son quienes cambian el país. Debemos acabar con el bandidaje que se gesta desde el mismo Senado”, afirmó el candidato durante uno de sus encuentros con empresarios y emprendedores.
La frase más repetida en su campaña resume su diagnóstico:
“Llegó la hora de partirle el espinazo a la corrupción”.
Más allá del tono retórico, el planteamiento apunta a un problema estructural que atraviesa la política colombiana desde hace décadas: el uso de recursos públicos como herramienta de clientelismo y consolidación de poder electoral.
De Lima sostiene que la transformación del Congreso pasa por fortalecer mecanismos de transparencia legislativa, control político efectivo y mayor vigilancia ciudadana sobre la gestión de los congresistas.
El desafío de cambiar la cultura política
El reto, sin embargo, no es menor. La historia reciente demuestra que la corrupción en el ámbito legislativo no se combate únicamente con discursos de campaña.
Analistas políticos han señalado que los cambios reales requieren reformas profundas en contratación pública, financiamiento de campañas y control institucional.
Por eso, más allá de las promesas electorales, el verdadero examen de estas propuestas siempre llega después de las urnas.
Economía circular y emprendimiento como motor social
Un modelo empresarial que rescata vidas
Durante su agenda de campaña en Cali, el candidato visitó la empresa Eco Biosfera, dedicada al reciclaje de residuos de la industria metalúrgica.
La compañía procesa cerca de 10 toneladas de material al mes mediante tecnología especializada que, según la empresa, es poco común en el país.
Pero el aspecto que más destaca el aspirante no es solo la innovación industrial, sino su impacto social: 30 personas que antes vivían en situación de calle hoy tienen empleo formal y acceso a prestaciones laborales.
“Es gratificante ver cómo la tecnología y la conciencia ambiental se unen para rescatar vidas”, expresó De Lima durante la visita.
El modelo, basado en economía circular y reducción de desperdicios industriales, es presentado por el candidato como un ejemplo de cómo la empresa privada puede convertirse en herramienta de transformación social.
Ley de Emprendimiento para salvar a las Pymes
La principal propuesta legislativa de De Lima gira en torno a una Ley de Emprendimiento dirigida a fortalecer a las pequeñas y medianas empresas, que representan una de las mayores fuentes de empleo en Colombia.
El proyecto contempla cuatro ejes centrales:
Capital semilla: financiamiento inicial para proyectos productivos en etapa temprana.
Créditos con tasas preferenciales: acceso a financiación con intereses más bajos que los del mercado comercial.
Participación estatal: destinación de un 20 % de recursos públicos para programas de apoyo a emprendedores.
Acompañamiento técnico: asesoría gratuita para facilitar la formalización empresarial.
El objetivo, según el candidato, es evitar que miles de iniciativas empresariales desaparezcan por falta de financiamiento o por barreras burocráticas.
La política y el desafío de recuperar la confianza
La propuesta de De Lima aparece en un contexto donde el desencanto con la política tradicional se ha convertido en uno de los principales fenómenos electorales en Colombia.
Las encuestas recientes han mostrado un aumento del voto de opinión, especialmente entre ciudadanos que reclaman mayor transparencia, eficiencia institucional y oportunidades económicas.
Sin embargo, el desafío para cualquier aspirante que levante la bandera anticorrupción es demostrar que sus promesas pueden traducirse en acciones legislativas concretas.
La historia política del país está llena de discursos reformistas que se diluyeron una vez alcanzado el poder.
Las elecciones del 8 de marzo vuelven a colocar a los ciudadanos frente a una decisión que trasciende nombres y partidos. Elegir representantes no es solo delegar poder: es definir qué tipo de política queremos para el futuro.
La promesa de romper el ciclo de corrupción y fortalecer el emprendimiento resulta, sin duda, atractiva para un país cansado de escándalos y promesas incumplidas. Pero también exige algo más que discursos firmes: requiere coherencia, vigilancia ciudadana y una voluntad real de transformar las reglas del juego.
La democracia no se renueva únicamente con nuevas candidaturas; se renueva cuando la sociedad decide exigir más a quienes buscan representarla.
Y quizás esa sea la verdadera pregunta que subyace en esta elección: si estamos dispuestos, como ciudadanos, a convertir la indignación en participación consciente.
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