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El rostro del cautiverio: rescate de fauna en Calima El Darién

Un operativo en el Valle del Cauca pone en evidencia cómo las fincas de recreo ocultan el oscuro negocio de la tenencia ilegal de nuestra biodiversidad colombiana.

El rostro del cautiverio: rescate de fauna en Calima El Darién
    Foto: Prensa  Policia Nacional 

Por: Paulina Arago M   |  4 marzo de 2026

A simple vista, el lugar no era más que otra finca de recreo destinada al descanso en la zona rural del municipio de Calima El Darién. Sin embargo, detrás de la fachada de esparcimiento familiar, se ocultaba una cárcel silenciosa. En un operativo contra la tenencia ilegal liderado por la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca (CVC), con el acompañamiento de la Policía Nacional, las autoridades desmantelaron lo que a todas luces era un zoológico ilegal privado en el lugar, rescataron a nueve animales silvestres que jamás debieron ser arrancados de sus ecosistemas.

La respuesta a este crimen ecológico no surgió de la nada; fue el resultado del actuar ciudadano y el despliegue institucional que pone sobre la mesa una problemática que el país aún se niega a erradicar por completo: la comercialización de nuestra riqueza natural.

Un catálogo vivo del tráfico de fauna silvestre

El inventario del rescate es, en sí mismo, una radiografía del tráfico de especies en Colombia. Tras las rejas de esta propiedad privada permanecían confinados animales de alto valor ecológico: un ocelote, guacamayas azules, loros orejiamarillos (o frenteamarillas) y varios primates, incluyendo monos aulladores, churucos y un cariblanco.

No se trata de mascotas, sino de eslabones fundamentales para el equilibrio de los ecosistemas. La tenencia de estas especies en una finca de recreo ilustra una problemática profunda: la errada concepción de que el capital natural puede ser reducido a un ornamento o a un símbolo de estatus.

La línea #550 de la CVC: el poder de la denuncia ciudadana

El éxito de este procedimiento se cimentó en una herramienta vital que rompió el silencio cómplice: la denuncia ciudadana. Fue una llamada anónima a la línea de la vida ambiental (#550 de la CVC) la que alertó a los funcionarios sobre este caso

Jhon Rolando Rodolfo Salamanca Bohórquez, director territorial (e) de la CVC regional Pacífico Este, fue categórico al definir la gravedad de los hechos:

"Cada animal extraído de su hábitat para tenerlos de mascotas o en exhibición es un delito, lo sucedido en Calima El Darién, es una gran alerta de cómo todavía algunas personas ven a la fauna silvestre como animales domésticos"

Por su parte, El mayor Jhon Ramírez, jefe Seccional de Carabineros y Protección Ambiental del Valle, fue enfático al contextualizar la magnitud de estas acciones:

"Estos operativos obedecen a los controles permanentes que venimos realizando para fortalecer la seguridad rural y la protección ambiental en el Valle del Cauca. [...] Con ello ratificamos nuestro compromiso con la protección del capital natural y continuaremos desplegando acciones para salvaguardar la biodiversidad del departamento".

 

                                               Video Cortesia CVC

Las consecuencias del cautiverio ilegal

El rescate es apenas el primer paso de un largo camino. Tras ser extraídos de la finca, los animales fueron trasladados al centro de atención y valoración de San Emigdo (o San Emigdio), donde un equipo de médicos veterinarios ya trabaja en su estabilización y rehabilitación. El objetivo institucional es claro: garantizar su bienestar y, de ser biológicamente viable, lograr su retorno seguro a su hábitat natural.

Sin embargo, el daño ecológico a veces es irreversible. Como bien lo advirtió el funcionario de la CVC: "Esperamos que estas especies de la fauna silvestre no se encuentren en un grado alto de improntación, dado que muchos de los animales que han vivido en cautiverio, el porcentaje que pueda volver a su hábitat es baja"

Por otro lado, la impunidad no parece ser el desenlace de esta historia. La autoridad ambiental ha anunciado el inicio de un proceso sancionatorio contra el presunto infractor. Esto marca un precedente necesario: secuestrar la biodiversidad del país tiene consecuencias legales y económicas.                                        

La jaula vacía como un imperativo ético

El verdadero hogar de la fauna silvestre es la selva, el bosque y la montaña; nunca una jaula de exhibición en una finca de descanso. Este operativo en Calima El Darién debe sacudir nuestra comodidad y obligarnos a mirar de frente el rostro del cautiverio. Como sociedad, hemos tolerado durante demasiado tiempo que el capricho humano se anteponga a la libertad de especies que garantizan nuestra propia supervivencia en este planeta.

Es momento de desaprender esa cultura del sometimiento animal. La Policía Nacional y las autoridades ambientales están haciendo su trabajo, pero la defensa de nuestra biodiversidad requiere de una convicción ciudadana inquebrantable. Cada vez que denunciamos y cada vez que nos negamos a aplaudir la tenencia de fauna exótica, estamos construyendo un país más justo con su entorno. Que este rescate sea una celebración de la vida, pero también una advertencia firme: la naturaleza no nos pertenece, somos parte de ella, y su libertad es innegociable.

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