Más de 3.600 policías vigilarán los 216 puestos de votación en una jornada que reta a la ciudad a demostrar su madurez democrática y rechazar la apatía.
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Por: Paulina Arago M | 4 marzo de 2026
En las entrañas de una democracia que no admite improvisaciones, Santiago de Cali se prepara para vivir este domingo 8 de marzo de 2026 una nueva y decisiva contienda en las urnas. La Alcaldía, la Registraduría y la Fuerza Pública han trazado una línea roja para garantizar el orden durante los comicios legislativos y consultas: desde el sábado en la tarde, la ciudad entrará en un estricto régimen de restricciones liderado por la ley seca. La maquinaria institucional se mueve para proteger el derecho fundamental al sufragio en las 5.443 mesas habilitadas, distribuidas meticulosamente en las zonas urbanas y rurales. Sin embargo, el verdadero desafío recae sobre los hombros de una ciudadanía que decidirá su rumbo político bajo un manto de seguridad sin precedentes en la capital del Valle del Cauca.
Ley seca en Cali y restricciones para el orden público
Para blindar el proceso electoral, la administración distrital no ha dejado cabos sueltos. La medida más restrictiva es la implementación de la ley seca, la cual prohíbe el expendio y consumo de bebidas embriagantes desde las 6:00 p.m. del sábado 7 de marzo hasta las 12:00 del mediodía del lunes 9 de marzo.
Las autoridades saben que el control del espacio público es vital durante estas horas críticas. Por ello, se ha decretado también la prohibición del transporte de escombros, mudanzas, carga pesada y cilindros de gas desde las 6:00 p.m. del sábado hasta las 6:00 a.m. del lunes posterior a las elecciones.
Como bien lo resume el secretario de Seguridad y Justicia, Javier Garcés, “estas medidas se han adoptado para que las elecciones puedan cumplirse tranquilas, seguras y en completo orden”. A esta estrategia de contención se suma el despliegue de 500 agentes de la Secretaría de Movilidad, quienes ejecutarán cierres preventivos, verificarán el estacionamiento y controlarán el tráfico en las zonas aledañas a los recintos electorales.
El engranaje electoral: ni un solo puesto a la deriva
A diferencia de jornadas pasadas donde la incertidumbre amenazaba la logística, este año el panorama luce hermético. Juan Carlos Dorado, registrador especial de Cali, entregó un parte de total tranquilidad al confirmar que la territorialidad de los comicios está garantizada al 100%. Los 216 puestos de votación (194 urbanos y 22 rurales) operarán en sus ubicaciones originales, sin necesidad de traslados de última hora.
La cadena de custodia de la democracia comenzará en la madrugada del domingo, entre las 4:00 a.m. y las 6:00 a.m., momento en el que los kits electorales serán despachados directamente a los puestos de votación. No obstante, las autoridades han lanzado una advertencia severa que no admite lecturas tibias: los jurados de votación deben presentarse a las 7:00 a.m. en punto. Las consecuencias de la impuntualidad o la ausencia injustificada son draconianas, abarcando multas de hasta 20 salarios mínimos legales vigentes para empleados del sector privado, y la destitución fulminante para los servidores públicos.
El 'Plan Democracia': drones, inteligencia y 3.645 policías
Detrás de las mesas de votación y los tarjetones, el Estado ha tejido un complejo aparato de inteligencia y vigilancia. Bajo el marco del 'Plan Democracia, Voto Seguro 2026', la Policía Nacional ha desplegado más de 3.645 hombres y mujeres a lo largo y ancho del área metropolitana, abarcando a Cali, Jamundí, Candelaria, Yumbo, Vijes y La Cumbre.
El Puesto de Mando Unificado (PMU), instalado de manera presencial en el Comando de la Policía Metropolitana de Cali, será el cerebro neurálgico de toda la operación. Desde allí se coordinará un dispositivo moderno que incluye patrullajes aéreos con drones, y la articulación milimétrica de cuerpos especializados de inteligencia como la SIJIN, la SIPOL y el Gaula, con el objetivo de prevenir cualquier asomo de delito electoral o alteración del orden. Las autoridades policiales han sido claras en su llamado a la colaboración ciudadana, instando a los votantes a denunciar cualquier irregularidad a las líneas 123 o al número directo contra el crimen 321 394 3156.
La voz del elector: el único blindaje irrompible
La logística impecable, el despliegue aéreo y las medidas coercitivas son apenas el andamiaje de la democracia, nunca su esencia. De nada sirven los casi cuatro mil uniformados custodiando las calles o la inquebrantable ley seca, si las urnas terminan huérfanas por la apatía o, peor aún, secuestradas por las transacciones clientelistas que históricamente han lesionado al país. El Estado ha cumplido con poner la casa en orden; el escenario para este 8 de marzo está servido y celosamente vigilado.
Ahora nos corresponde a nosotros, los ciudadanos, asumir el poder real que nos otorga la Constitución. No podemos ser inferiores al reto histórico de ejercer el voto con memoria, independencia y una profunda dignidad colectiva. La verdadera seguridad democrática no la brindan ni los drones en el cielo ni los decretos en el papel; la construimos todos acudiendo a las urnas con libertad y a conciencia.

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