La candidata del Centro Democrático se impone con amplia ventaja y redefine el tablero político de la centroderecha en Colombia.
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Por: Paulina Arango M
Santiago de Cali- 8 de marzo. La jornada política dejó una señal clara en el panorama electoral colombiano. La Gran Consulta, mecanismo con el que varios sectores de la centroderecha buscaban definir su liderazgo presidencial, terminó consolidando a Paloma Valencia, senadora del Centro Democrático, como la candidata que encabezará ese bloque político en la carrera hacia la Casa de Nariño.
Con 3.650.805 votos y 84,82 % de las mesas escrutadas, Valencia superó ampliamente al exdirector del DANE Juan Daniel Oviedo, confirmando una tendencia que varias encuestas anticipaban. La proclamación se dio en medio de un acto público junto a otros precandidatos como Enrique Peñalosa, Vicky Dávila, David Luna, Mauricio Cárdenas y Juan Manuel Galán, quienes participaron en la consulta.
El resultado no solo define una candidatura: también abre una nueva etapa en la recomposición de la derecha colombiana.
Paloma Valencia gana la Gran Consulta con amplia votación
La victoria de Valencia fue contundente desde el inicio del escrutinio. Los primeros reportes mostraban una ventaja sostenida que terminó consolidándose con el avance del conteo oficial.
En su primera intervención como ganadora, la senadora adoptó un tono emocional y político al mismo tiempo:
“Cada voto es una semilla en mi corazón. Ganaremos la presidencia juntos”, dijo ante simpatizantes y dirigentes del bloque político.
La dirigente caucana también evocó el legado político del expresidente Álvaro Uribe, figura central en el origen del Centro Democrático.
“El presidente Uribe dejó una huella que yo pretendo seguir”, afirmó.
Durante el evento también recordó al senador Miguel Uribe Turbay, asesinado meses atrás, en un mensaje cargado de simbolismo político.
“Miguel nos duele en el corazón todos los días. Esperamos que tu muerte no sea una más”.
La sorpresiva disputa interna en el Centro Democrático
Aunque la victoria en la consulta parecía previsible, el camino de Valencia dentro del propio partido no estuvo exento de turbulencias.
A finales de 2025, el Centro Democrático vivió una competencia interna que sorprendió a analistas y militantes. Varias encuestas posicionaban como favorita a la senadora María Fernanda Cabal, una de las voces más fuertes del ala conservadora del partido.
Sin embargo, el proceso interno terminó dando la candidatura a Valencia, decisión que generó críticas de Cabal y su posterior llamado a una escisión dentro del partido.
La crisis se cerró semanas después cuando la colectividad decidió respaldar oficialmente a Valencia. La propia candidata insistió en que el proceso fue:
“absolutamente transparente”.
Ese cierre de filas explica, en parte, la cohesión que mostró la consulta.
El papel de Álvaro Uribe en la campaña
Durante los últimos meses, la campaña de Valencia recorrió varias regiones del país. En muchos de esos eventos estuvo acompañada por el expresidente Álvaro Uribe, quien también participaba en la contienda legislativa como candidato al Senado.
La estrategia política fue directa: movilizar al electorado bajo el mensaje de “Uribe y los de Uribe”, una fórmula destinada a reforzar la identidad del uribismo y a mantener cohesionada su base electoral.
La presencia del exmandatario en las tarimas no solo aportó visibilidad a la campaña. También funcionó como recordatorio del capital político que todavía conserva dentro de la derecha colombiana.
Qué impacto tiene la victoria de Valencia en la derecha colombiana
Una apuesta hacia el centro político
Uno de los factores que analistas destacan es el perfil político de Valencia dentro del espectro ideológico de la derecha.
A diferencia de figuras más radicales del mismo partido, la senadora ha cultivado una imagen más cercana al centro o a la centroderecha, lo que podría facilitar la búsqueda de alianzas en una eventual segunda vuelta presidencial.
La estrategia parece clara: ampliar la base electoral más allá del núcleo duro del uribismo.
Si logra atraer votantes moderados, Valencia podría convertirse en una figura competitiva dentro del complejo mapa político colombiano, donde la fragmentación partidista suele obligar a amplias coaliciones.
La victoria de Paloma Valencia en la Gran Consulta no es simplemente un resultado electoral. Es también el reflejo de una derecha que intenta reorganizarse después de años de desgaste político y disputas internas.
Su candidatura emerge en un escenario donde el liderazgo ya no depende únicamente de los partidos tradicionales, sino de la capacidad de construir consensos en una sociedad cada vez más fragmentada.
El desafío que enfrenta Valencia es evidente: convertir el respaldo de una consulta en un proyecto capaz de dialogar con un país diverso, inconforme y exigente.
Porque en política —como suele recordarlo la historia colombiana— ganar una consulta abre la puerta de la competencia, pero conquistar la confianza de toda una nación exige algo más profundo: liderazgo, visión y la voluntad de escuchar a un país que, una vez más, busca rumbo.


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